Agua y bebés

El cuerpo del niño o niña está compuesto en un 80 % por agua, mientras que el de un adulto lo está en un 65 %. Los niños y niñas requieren un mayor recambio hídrico.

En general, durante los primeros meses de lactancia, no es necesario dar de beber agua al lactante, salvo en situaciones especiales, como calor intenso, fiebre o diarrea. En principio, tanto la leche materna como la artificial le proporcionan ya la cantidad de líquido necesario para su organismo.

www.coruna.es

Pero, si bien la leche materna no requiere ningún tipo de preparación, las leches de fórmula en polvo deben disolverse en una cierta cantidad de agua. Y, ¿qué tipo de agua es la más conveniente? Es mejor utilizar agua mineral de poca mineralización (con un residuo seco no superior a 140 mg/l), puesto que la leche de fórmula ya contiene las cantidades correctas de minerales necesarios para su crecimiento.

Si se prefiere utilizar agua del grifo para diluir la leche en polvo, es necesario dejarla correr siempre durante algunos minutos, para eliminar las sustancias estancadas en los conductos, y hervirla siempre, por lo menos, durante diez minutos, para esterilizarla y hacer que sea más ligera (menos rica en minerales).

Una vez iniciado el destete, es conveniente añadir agua a la dieta del niño, en una cantidad equivalente al peso de una de las comidas. Beber agua es importante, sobre todo, durante los meses de calor, ya que se suda más y, en consecuencia, se pierden más líquidos.

Deja un comentario