Adopciones

Las adopciones de niños es algo que habitualmente vemos en muchas ciudades. No suele haber día en que nos crucemos con algunos niños de étnia diferente a la nuestra y cuyas madres sean españolas.

La adopción es algo muy bonito porque demuestras que tienes corazón y que haces algo por los miles de niños que hay en el mundo sin una familia a la que querer y con tantas ganas de dar su amor.

Sin  embargo, no todo es felicidad en el mundo. Las adopciones requieren cumplir muchos requisitos y tener mucho dinero para que se pueda hacer viable. En España, por ejemplo, las personas que esperan adoptar a un hijo o una hija pasan muchísimos controles y tienen que desembolsar muchísimo dinero para conseguir su cometido, como si fuera algo ilegal lo que estuvieran haciendo. Hay casos en que las parejas, cansadas de tantas esperas, llegan a rendirse de su sueño de ser padres debido a los profundos trámites y pruebas a las que se ven sometidos y al elevado desembolso en el proceso.

Por eso, muchos, antes de intentar siquiera adoptar en España, optan en adoptar un niño extranjero, porque los trámites son más cortos y el desembolso, aunque en ocasiones puede ser mayor, no demora tanto la espera. Hay una serie de requisitos para adoptar un niño o niña extranjero, que dependerá del país de origen adonde queramos adoptar. Unos países son más exigentes que otros como es el caso de China, por ejemplo, que actualmente es uno de los que más requisitos nos exigen para poder adoptar un niño o niña china (empezando por que uno de los padres tiene que tener un trabajo estable y unos ingresos anuales de 10.000 euros por miembro de la familia (incluyendo al futuro hijo) y terminando por estar casados un mínimo de dos años (no aceptan mujeres ni hombres solteros)).

Sea en un país o en otro, entiendo que tengan que llevar a cabo ciertas precauciones porque es la vida de un niño o niña lo que está en juego, pero con tantas trabas dificultas que esa vida pueda desarrollarse normalmente.

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