Acoso escolar: ¿cómo se detecta?

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Lamentablemente en los últimos tiempos, el tema del acoso escolar se ha convertido en algo demasiado cotidiano. La sociedad va cambiando, los chicos ven y saben demasiado y absorben todo lo que sucede a su alrededor aunque aun sean pequeños.

Me gustaría hablar primero de la prevención tanto para que un niño no sea acosado como para que no se convierta en un acosador. Las tensiones familiares, las peleas cotidianas y el nerviosismo que a veces se vive en las casas poco a poco van generando conductas agresivas en los niños y se manifiestan de alguna manera. Si no pueden descargar su enojo en casa lo harán fuera, en la calle o en la escuela. Una actitud demasiado rígida de los padres hacia los niños suele provocar que éstos repitan esa actitud con algunos más débiles o sensibles.

Por eso es fundamental tratar de tener una convivencia lo más saludable posible. Si bien el estrés cotidiano a veces supera algunas situaciones, intentar que los niños estén al margen, que no absorban tantos problemas.

Por otro lado hay que estar muy atentos a cambios de conducta y comportamiento de los niños para detectar si están sufriendo algún tipo de acoso. Algunos síntomas de los niños acosados son: falta de apetito, falta de concentración, fobia al colegio, insomnio, bajo rendimiento, nerviosismo, etc.

Lo fundamental ante algún cambio en su comportamiento es el diálogo. Tanto como para prevenir como para combatir, es muy importante que los hijos sientan confianza en sus padres, sientan que pueden hablar libremente sin ser juzgados ni tratados de débiles por la situación que están atravesando. Es importante preguntar cómo se sienten, quiénes son sus amigos, qué actividades les gustan más. Y estar alertas a cualquier cambio en su estado de ánimo y/o comportamiento.

El acoso escolar es algo que debe tratarse en casa conjuntamente con la entidad escolar.

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