Abortos espontáneos

En ocasiones, durante la gestación se produce algún problema y el embarazo se interrumpe de forma natural. Esto supone siempre un gran disgusto para la futura madre que ya está llena de ilusión y algunas veces se sume en una pequeña depresión.

Entonces aparece la culpa, intentamos analizar qué habremos hecho mal, si será por aquella cerveza que me tomé o por los nervios que paseé en aquella discusión. No es nada de eso y nadie tiene la culpa. Simplemente ocurre. Es cierto que existen casos en los que hay algún tipo de problema físico que impide a la madre tener un embarazo normal, pero esto ya están detectados en las primeras pruebas y quién va a tener embarazos de riesgo ya lo sabe.

Si se trata del primer embarazo también aparecen las dudas sobre si seremos capaces de tener hijos o tendremos algún problema. Si es el segundo o posteriores es más fácil tomárselo con tranquilidad y volver a intentarlo sin hacer grandes dramas, aunque sea cuando sea, siempre supone un disgusto dado que se frustran nuestras esperanzas y nuestros planes.

Es mucho más común de lo que parece y muchísimas mujeres tienen abortos espontáneos, sobre todo durante el primer trimestre del embarazo, pero también después. Cuando esto sucede es natural estar triste, pero no debemos obsesionarnos con ello. Pasemos el duelo de la pérdida, lloremos si hace falta y después…a volver a intentarlo. Si la mujer tiene Rh- tendrá que esperar 6 meses. Si el aborto ha ocurrido en el primer trimestre la recuperación es muy rápida y enseguida podremos volver a ponernos a ello. Una vez descartados los problemas físicos, es fundamental recordar que eso ocurre a menudo y que no es culpa de nadie.

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