A reírse, que es mejor

La risa es una señal de buena salud psíquica y física. A medida que crecen, el sentido del humor reflejará también una madurez mental y reforzará los lazos sociales. La risa hay que practicarla, fomentarla y disfrutarla.

Todos comenzamos a reírnos desde edades muy tempranas. Primero se esbozan sonrisas de forma refleja. Luego, en respuesta a las personas que se acercan sonrientes haciendo cucamonas y emitiendo simpáticas sonrisas. Más tarde, se aprende que, cuando se sonríe, se es más querido por los familiares y personas circundantes. Y así se continúa riendo con compañeros y amigos, hasta llegar a la edad adulta… y mucho más. Vamos comprobando a lo largo de la vida que ese gesto de la boca, acompañado de un guiño de ojos y un brillo especial en las caras, va abriendo las puertas de la amistad y nos dice que estamos vivos. Las personas que se ríen juntas están más cercanas.

Existe abundante bibliografía sobre el impacto que tiene la risa en la salud física, mental y emocional, ya que estimula el sistema inmunológico, respiratorio, muscular, digestivo, cardiovascular, neurovegetativo, hormonal… Pero además nos llena de optimismo y ganas de vivir. Nos permite expresar las emociones y la felicidad, disminuye las tensiones y fomenta las relaciones interpersonales en un ambiente positivo y cordial.

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