A leer se ha dicho

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Cuando inscribimos a nuestro hijo en la escuela ya sea en los primeros años o en el secundario, nos preguntan como un dato más entre todos, qué cantidad de libros hay en la casa del niño. Y claro que no es antojadizo este cuestionario! Sabemos que si el niño ve leer a sus padres ,él aprenderá eso. Al comienzo sólo por imitación, pero luego lo hará por elección propia.
 
Sería muy enriquecedor recuperar el placer por la lectura literaria pero, también y muy especialmente reconocer a la lectura como fuente de información específica y de formación.
 
Los educadores creemos que el fortalecimiento de las competencias lectoras y de escritura permiten  centrar la mirada de y sobre el hombre y sus producciones. La lectura y la escritura deben ser piezas fundamentales para el desarrollo pleno de ciudadanos reflexivos y comprometidos, capaces de leer y entender un mundo cada vez más complejo.
 
Debemos pedir ayuda a amigos, vecinos, abuelos, narradores, artistas locales, para que compartan relatos, historias de vida con los estudiantes. También se podrían hacer acuerdos con las Bibliotecas barriales. Y quizás armar un programa a fin de armar una verdadera red de promoción de la lectura y la escritura.
 

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