¿Por qué es importante jugar?

La sociedad actual no le da tanta importancia al juego como cuando nuestros padres o abuelos eran pequeños. En esa época, nos contaban nuestros padres y abuelos, ellos estaban todo el día en la calle, jugando desde que salía el sol hasta que se ocultaba y sus madres les regañaban porque no volvía a casa más que para comer.

¿Qué ha cambiado en la sociedad? Es cierto que el carácter que ha tomado la sociedad (inseguridad ciudadana, falta de zonas de juego para los niños sin peligro de ningún tipo,…) ha conllevado que los niños estén la mayor parte del tiempo en sus casas o en casas de amigos y, la mayoría de las veces, viendo la tele o jugando un videojuego, juegos que no “molestan” a los adultos debido a que son ellos solos los que tienen que jugar.

Sin embargo, el juego, y en concreto el juego con otras personas, es fundamental para el crecimiento del niño, no sólo físico o mental, sino también psicológico ya que es a través del juego a aprender las cosas, a descubrir que hay problemas y a saber solucionarlos, maduran al aprender que hay turnos, que nunca pueden ser los primeros y, sobretodo, que no siempre pueden ganar en la vida y que a veces es mejor perder y alegrarse por la victoria de otra persona.

El juego, conforme el niño va creciendo, va evolucionando y cambiando adaptándose a las necesidades del niño. Así, podemos tener un niño que prefiera jugar con un juguete de una edad superior, y otros que no lo quieran, o prefieran otro para niños de menos edad porque les llame más la atención. La mayoría prefieren juegos más mayores a su edad pero la media es que los estándares de edad para los juegos se cumplen.

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