¿Por qué cuesta tanto un hijo?

Es la pregunta que muchos matrimonios y mujeres se hacen y no es una pregunta fácil de responder. La felicidad que entraña tener un hijo es algo increíble, pocas veces superada por otra cosa que no tenga relación con tu hijo o hija.

Pero muchas veces obviamos el hecho de que un niño supone muchos gastos desde el momento en que la madre conoce que está esperando un hijo. Nada más saber que esperamos un hijo solemos comprar alguna ropita de bebés, todos los hemos hecho, es como un símbolo que indica que es cierto nuestro estado.

Más adelante empieza la decoración del cuarto del bebé, si disponemos del mismo, claro, y  si no siempre tendremos que comprar cualquier cosa como la cuna, el colchón para la misma, un cambiador (si queremos claro), y, sobretodo, los juguetes, que ni madre ni padre podrá resistirse a comprar alguna cosilla, más aún si ya saben el sexo del bebé.

Una vez que nace los gastos suelen ir en ropa (que se les queda pequeña en poco tiempo), pañales (que no veáis lo que cuestan), leche (si no puede tomar la leche materna o ésta no es suficiente),…  Y conforme los niños van creciendo los gastos se van haciendo mayores, lo que significa, en muchos casos, y tal y como están los sueldos en España, que no hay mucho para caprichos de alguna clase, a no ser que ahorremos durante varios meses, y aún así a veces nos vemos con lo justo debido a que hay imprevistos de última hora que tenemos que hacernos cargo como cumpleaños (tanto el suyo como el de sus amigos, (las llamadas relaciones sociales), compras de última hora para el colegio,…

Eso sí, la persona que quiere tener un hijo hará todo lo posible y lo imposible para darle al mismo la mayor felicidad que pueda en el mundo.

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