¿Guardería o cuidadora?

Entonces analicemos las opciones a la hora de reincorporarte al trabajo después de una baja maternal. Si descartamos quedarnos en casa porque hay que pagar la hipoteca y con un sueldo no nos llega, lo primero que pensamos en nuestro entorno más cercano. Dejar al niño con tu madre o tu suegra puede ser una buena idea o la peor del mundo. Eso depende del carácter y la relación que tengas con ellas y es como para un post aparte.

Si no tienes abuelas-canguro, tendrás que pensar en otra persona o en la guardería. Contratar a una persona te puede parecer arriesgado si no le conoces. Lo ideal sería que fuera alguien que haya trabajado para alguna conocida y que te puedan recomendar. Si no encuentras a nadie, tendrás que recurrir a las entrevistas y fiarte de tu instinto. Dejar a tu bebé, lo que más quieres en este mundo, con otra persona te provoca sudores sólo de pensarlo, pero lo más probable es que el niño esté bien. De todas maneras, nunca está de más darle unas instrucciones sobre cómo te gusta criar a tu hijo y, por qué no, mandar a alguien que les eche un vistazo para que te cuente. También hay agencias que se encargan de mandarte a varias chicas con referencias para que elijas y se suelen comprometer a sustituirlas si hay algún problema durante un año.

Si esto te supone demasiado dinero o no te ofrece garantías por tratarse de una desconocida, puedes optar por la guardería, ahora llamada escuela infantil. La ventaja es que están más controladas por tratarse de personal cualificado. También es positivo que el bebé se acostumbrará a socializarse y se relacionará mejor con otros niños. Pero en ese intercambio también se incluyen los virus y las bacterias y es probable que necesites a alguien que te cubra esos días en los que no puedes llevarle porque está malito. La verdad es que cogen de todo. Y, como hacemos todas, te preguntarás ¿cómo lo hacen las demás?

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