¿Estoy malito?

Algunas veces nos llegan a la guardería niños que normalmente suelen estar activos, corriendo, riendo, saltando, y esos días nos vienen cabizbajos, sin ganas de hacer nada. Es más se sientan en sus sillas y no hacen nada más que estar ahí sentados.

Cuando te acercas a preguntarle por qué está sentado allí, y algunas veces nos dirán: estoy malito… Y muchas veces será verdad pero otras…

Os contaré lo que a mí me pasó. Estábamos en el aula matinal y un niño suele ser muy activo y, como se dice normalmente, viene con las pilas cargadas. Sin embargo, ese día, el niño venía raro… No quería jugar y se sentó en una silla y miraba con una cara de enfado que no era normal.

Nos acercamos a ver lo que le pasaba y nos respondió que estaba malito. Nosotros le preguntamos qué le dolía y nos dijo que el estómago a lo que pensamos que a lo mejor tenía ganas de entrar al baño o tenía hambre… Pero no, no quería hacer nada de eso. Poco después dijo que le dolían las piernas y ahí ya empezamos a sospechar un poco… Con lo que empezamos a preguntarle si le dolían más partes del cuerpo con lo que respondía que sí.

Nos reímos mucho porque sabíamos que no tenía nada, era solamente que habría dormido mal y el despertar no le había ayudado. No quería irse a dormir así que lo dejamos en la silla y a los 10 minutos ya estaba corriendo con sus compañeros de clase.

Y es que muchas veces los niños se aprovechan de nosotros porque les hacemos caso cuando les duele algo y saben que le daremos cosas buenas como regalos o premios cuando se está malito. Eso no quita que no tengamos cuidado porque cuando un niño dice que le duele no es para restarle importancia, sea o no sea nada, hay que vigilar a nuestro hijo.

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