El Virus respiratorio sincitial

El virus respiratorio sincitial (VRS) es el responsable de 1 de cada 13 enfermedades en los niños y causa frecuente de hospitalizaciones al no recibir un cuidado pronto y adecuado. Se trata de un virus muy común, sobretodo en otoño e invierno y si bien afecta más a aquellos pequeños con problemas respiratorios crónicos, puede ser igual de peligroso para chicos sanos.

Generalmente se presenta con fiebre, tos, resfrío, irritación nasal y de garganta, síntomas que no suelen ceder con el paso de los días y que provocan dolor en el pecho, jadeos y fuertes dificultades para respirar, por lo que se requiere una consulta médica para evaluar su presencia y entregar un tratamiento eficaz y a tiempo.

Además de trata de una enfermedad altamente contagiosa a través de fluidos como los expulsados por la tos, estornudos o saliva, por lo que se recomienza no exponer a niños sanos a aquellos que se encuentran enfermos y utilizar vajilla y cuchillería especial para el chico que lo padece.

Es más común en pequeños menores de dos años, pero puede afectar igualmente a aquellos algo mayores, aunque después de los cinco años su tasa de complicaciones presenta una fuerte disminución.

Hoy se encuentran en desarrollo una serie de medicamentos que permitirán un mejor tratamiento de la enfermedad, con un periodo de recuperación más corto, evitando sufrimientos mayores.

Un diagnostico a tiempo puede evitar que un simple caso de infección respiratoria se pueda convertir en neumonía, sobretodo en los recién nacidos y bebés menores de 6 meses.

Síntomas de embarazo múltiple

Los embarazos múltiples se diferencia de los embarazos normales, dejando a un margen el hecho de dar a luz a dos o más criaturas, en que los síntomas de embarazo se suelen tener mucho antes que en un embarazo normal y suelen ser dobles (por el hecho de que son dos bebés en camino).

Existen varios síntomas que nos pueden poner en alerta sobre si el embarazo que tenemos es o no un embarazo múltiple. Estos síntomas son:

  • Movimiento fetal demasiado pronto. Se dice que, al ser dos o más bebés, los movimientos se producen antes de lo normal, quizás porque los propios fetos se mueven y, al haber menos espacio, hacen que la mujer lo sienta.
  • Oír dos o más latidos del corazón. Eso es evidente que, o bien tenemos un  hijo con dos corazones, o bien tenemos varios fetos en nuestro vientre. Esto no es tan fácil de sentir por la mujer pero hay mujeres que sí lo han escuchado.
  • Fatiga. Si estar embarazada de un sólo bebé cansa mucho al cuerpo, cuando son dos o más bebés el cansancio es mayor.
  • Resultados de análisis anormales. Sobre todo se da en la prueba de AFP que mide la cantidad de proteína segregada por el hígado del feto. Si hay más de un feto entonces los resultados serán dobles y eso pondrá en alerta a tus médicos.

Niños hiperactivos

Primero que nada me gustaría hacer algunas aclaraciones. Es muy común el mal uso del término “hiperactivo”. Muchas veces se suele escuchar a madres hablar sobre sus hijos refiriéndose a una hiperactividad porque sus niños son inquietos. Una cosa es un niño inquieto y con mucha energía y otra muy distinta es un niño  hiperactivo.

La hiperactividad en los niños es causada por una disfunción cerebral mínima, y lleva un tratamiento.

Cómo podemos determinar si nuestro niño es hiperactivo o simplemente es un niño que le gusta jugar y moverse con energía. Bien, los niños hiperactivos presentan algunas conductas conflictivas. Son niños que les cuesta terminar una tarea, que les cuesta concentrarse, suelen tener problemas de rendimiento escolar aun cuando son realmente capaces al igual que sus compañeros para lograrlo. Sus movimientos constantes no entienden de reglas ni normas para comportarse. No entienden de deberes y obligaciones y son muy difíciles de educar en casa y en el colegio. Actúan por impulso sin medir las consecuencias y son ajenos a los peligros. Suelen presentar inmadurez en el lenguaje cuando son pequeños y tienen dificultades de adaptación social.

Estos niños suelen provocar conflictos en las familias. Se los suele tildar de maleducados, desobedientes e inmaduros y suelen ser rechazados en sus casas y fuera de ellos. Educar a un niño hiperactivo no es fácil. Hay que ser extremadamente paciente para no perder los nervios constantemente.

Los niños hiperactivos deben llevar un tratamiento psicológico para poder controlar sus impulsos y para mejorar las relaciones familiares y sociales. Muchas veces es necesario el uso de medicinas para ayudar a su concentración y rendimiento y frenar sus impulsos nerviosos.

El aprendizaje del bebé

Aunque tu bebé todavía no sabe hablar tu lenguaje ni entiende todo lo que le dices, aprende muy rápido. Los estudios demuestran que los bebés comienzan a escuchar las voces de sus padres ya dentro del útero. Y nada más nacer, el bebé empieza a sintonizar con tus palabras y con la cadencia y el ritmo de tus frases para intentar entenderte. También emplea su capacidad de observación para interiorizar cosas más complicadas como el amor, la confianza, el tiempo y la relación causa y efecto que existen en su mundo físico y emocional.

El bebé comienza a aprender lo que otros dicen y hacen aun antes de nacer. Al salir del útero todavía no conoce el significado exacto de tus palabras, pero sí capta tus emociones, como la felicidad, la tristeza, el amor, la preocupación, el nerviosismo o la rabia.

Entre los 4 y los 7 meses, tu bebé ya conoce su nombre y sabe que le estás hablando a él cuando lo dices. Incluso responderá volviéndose hacia ti. Cada vez se compenetra mejor con tu voz; cuando te oiga contenta, él responderá con alegría y si lo regañas o lo retas se pondrá nervioso y puede que empiece a llorar. También comenzará a distinguir entre la gente que conoce y la que no, y puede incluso llorar si lo pones en brazos de una persona desconocida para él.

Entre los 8 y 12 comprenderá cosas básicas como "no" y "no se toca". A los 24 meses ya será capaz de hablarte con frases de dos o tres palabras. Y con 3 añitos tendrá un vocabulario de varios cientos de palabras y una comprensión bastante aproximada de las rutinas y actividades más comunes de la vida diaria, como hacer la compra, decir la hora o limpiar la casa.

Slow Parenting, otra manera de educar a nuestros hijos

En Estados Unidos existe un concurso en el que se premian a las leyendas más curiosas que aparecen en las etiquetas de productos. Desde que una mujer denunciara a McDonalds por no advertir en su café que los clientes podían quemarse (ganó, aunque parezca mentira) los productos llevan más mensajes de advertencia.

En este famoso concurso, el año pasado ganó la leyenda de una marca de cochecitos de bebe que decía “antes de plegar, sacar el niño”.

Este mensaje no sólo es fruto de la obsesión de etiquetar todo sin dejar vacios legales, sino que también tiene ese componente súper-protector de los padres.

En esta línea existe una nueva disciplina denominada slow parenting, que pretende que la educación de nuestros pequeños sea más parecida a un paseo en bicicleta que a una carrera en los karts.

Y la base fundamental de este sistema de educación está en preguntarse:

¿Cuánto tiempo (de calidad) dedico a mis hijos?
¿Les trato como verdaderos niños o como un “futuro adulto” hecho a mi gusto y semejanza?

Y es que si miramos el planning de un niño, veremos que sus actividades extraescolares están muy presentes. El Slow Pareting se basa en reducir este número de actividades y que los padres dediquemos más tiempo a nuestros pequeños.

¿Qué es el crup?

El crup es una inflamación de la laringe (glotis) y la tráquea. Puede producirse por alergias, bacterias o agentes irritantes inhalados pero, en general, lo causa un virus. La mayoría de las veces, el culpable es el virus parainfluenza, pero también pueden causarlo otros virus, como el virus sincitial respiratorio, el adenovirus, la gripe o el sarampión.

El crup aparece con más frecuencia entre los meses de octubre y marzo y en niños cuyas edades van de los 6 meses a los 3 años. En la actualidad, la mayoría de los casos de crup son leves, pero un caso grave puede requerir hospitalización.

Como el crup produce inflamación en la garganta y la glotis, altera el sonido de la tos y la voz del niño. Si tu hijo tiene una tos muy ronca y profunda, que se parece al ladrido de una foca, es muy posible que se trate de crup. De hecho, esta tos es tan característica que probablemente el médico pueda diagnosticar la enfermedad con sólo escuchar al niño toser por teléfono.

El crup aparece después de varios días de que el niño presente síntomas de gripe y, por lo general, empeora por la noche. A medida que avanza, el pequeño puede tener fatiga al respirar o estridor (un sonido chillón o agudo al inhalar). También puede subirle un poquito la fiebre.

El crup suele ser más intenso las primeras dos o tres noches, y por regla general desaparece en una semana aproximadamente.