La música en todos lados

 

musica

La música es un elemento maravilloso para los niños pequeños. Los ayuda a comprender cosas tan importantes como la coordinación corporal, la consistencia de los objetos, a entender su cuerpo e incluso algo de matemáticas.

Pero no es necesario contar con algún instrumento formal para hacer música, cualquier objeto nos sirve. La percusión es una de las cosas que más utilizo con los niños pequeños, ya que es bastante lúdica y pedagógica, además los instrumentos se encuentran en todos lados. Al caminar podemos ir golpeando rítmicamente los pies sobre el suelo. 1, 2,3 y un salto. Créanme, los chicos lo adoran, luego cuatro golpecitos a la mesa y aplaudimos. También podemos intercalar los aplausos con pequeños palmoteos a las piernas. Los niños adoran descubrir que pueden hacer sonidos con su propio cuerpo.

Al final recorremos la casa haciendo música con todo lo que encontramos, de a poco los chicos van encontrando el ritmo, no hay que forzarlos, ellos hace su propia obra. Es importante felicitarlos por sus creaciones, pues se sentirán muy orgullosos de ellas. Hemos encontrado una forma de jugar muy completa y a la vez muy divertida.

Mellizos: ¿Juntos o separados en la escuela?

Cuando nuestros hijos mellizos llegan a la edad escolar, lo más común y en el caso de que la escuela tenga más de una división por grado, es separarles en clases diferentes con la idea de estimular su individualidad.

Así se ha hecho por varias décadas, pero ahora existe una nueva corriente educacional que  afirma que los mellizos deben permanecer juntos al menos hasta los siete, años, ya que el vínculo emocional y de dependencia que les une es tal, que separarlos más que ayudarles, aumenta la ansiedad que supone uno de los cambios más importantes en la vida de un niño, como es el ingreso a la escuela.

El añadir al estrés de iniciar la escuela, la separación con la persona que lo han compartido todo desde su nacimiento, puede llevarles a presentar más problemas que chicos sin un mellizo, ya que su hermano es su principal apoyo, lo es justamente lo que necesitan en ese momento.

Esta necesidad puede irse diluyendo poco a poco a medida que se adecuan al sistema y de acuerdo a sus propios rasgos de personalidad, van haciendo amigos que muchas veces no coinciden, aprendiendo de paso que son diferentes, ya que pueden mostrar talentos en cosas distintas e intereses que también varían, lo que marcaría el momento en que los chicos pueden separarse para seguir su aventura escolar en clases diferentes, compartiendo a la tarde la hora de hacer los deberes.

Los expertos aconsejan que en el caso de parejas de hermanos donde uno domine al otro, la separación es importante, ya que el estar bajo el “mando” de su hermano le impide desarrollarse, y al encontrarse sólo podrá hacerlo, subiendo de paso su autoestima, al dejar de ser la mitad más débil.

Trabalenguas

Al igual que las adivinanzas, los trabalenguas son un ejercicio antiquísimo que pasa de generación en generación. Además de divertir a nuestros hijos e hijas, les ayudará a ejercitar la memoria y a mejorar la dicción y precisión del habla.

Comenzaremos recitando el trabalenguas despacito y pronunciando bien cada palabra para ir incrementando su ritmo y su dificultad.

Además, los fallos no serán motivo de disgusto o de malestar, sino que seguro que conseguimos risas y diversión. ¡Sobre todo si es la persona adulta la que se equivoca!

A continuación proponemos algunos de los trabalenguas más conocidos para que juegues con tus hijos e hijas.

Pablito clavó un clavito. ¿Qué clavito clavó Pablito?

Como poco coco como, poco coco compro.

Erre con erre, guitarra;
erre con erre, carril:
rápido ruedan los carros,
rápido el ferrocarril.

Mariana Magaña
desenmarañará mañana
la maraña que enmarañara
Mariana Mañara

La gallina cenicienta en el cenicero está,
el que la desencenice buen desencenizador será

El perro en el barro, rabiando rabea: su rabo se embarra
cuando el barro barre,y el barro a arrobas le arrebosa el rabo.

Me trajo Tajo tres trajes, tres trajes me trajo Tajo.

Había una caracatrepa
con tres caracatrepitos.
Cuando la caracatrepa trepa,
trepan los tres caracatrepitos.

Pepe Pecas pica papas con un pico.
Con un pico pica papas Pepe Pecas.

El trapero tapa con trapos la tripa del potro.

Aprendiendo a escribir

La mayoría de los niños y niñas pueden coger una cera y moverla sobre un papel cuando tienen alrededor de 12 ó 13 meses de edad. Desde entonces, hasta algún momento entre su segundo y quinto cumpleaños, empezarán a mejorar más y más en la escritura y los dibujos hasta que puedan escribir algunas letras en el papel y, finalmente, escribir su propio nombre.

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En los últimos meses de este primer año las habilidades motoras finas de tu bebé mejorarán de forma continuada, y eso le ayudará a poder coger las ceras. A los 12 ó 13 meses, algunos niños ya pueden hacer algún garabato, pero si el tuyo necesita algunos meses más, eso también está dentro de la normalidad.

La mayoría de los niños ya saben hacer garabatos a los 16 meses, y seguramente producirán una serie de obras maestras dignas de colgarse en el refrigerador. Después de eso, tu hijo pasará a cosas más grandes e importantes, incluyendo colorear y pintar alrededor de los 29 ó 30 meses, y empezará a dibujar líneas verticales para cuando tenga tres años.

Para cuando haya cumplido tres años, ya podrá sujetar un lápiz en posición de escribir. Algunos niños de preescolar podrán hacer algunas letras, o extraños garabatos que se parecen un poco a las letras, y unos pocos sabrán escribir su nombre antes de comenzar la escuela, especialmente si han estado aprendiendo el alfabeto en una guardería. Pero la mayoría no lo hará todavía y esto es normal también. No hay que sentirse presionado para que aprendan a escribir antes de que esté preparado para hacerlo. Espera hasta que estén verdaderamente interesados e ilusionados con ello.

El 3 de mayo, Día de la Madre

El próximo domingo día 3 de mayo muchas mujeres celebrarán el Día de la Madre. Las primeras celebraciones del Día de la Madre, se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.

Igualmente los romanos llamaron a esta celebración La Hilaria cuando la adquirieron de los griegos y se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrecimientos.

Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que se mantiene en la celebración del Día de la Madre en algunos países como Panamá.

En Inglaterra hacia el siglo XVII, tenía lugar un acontecimiento similar, también a la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras.

En Estados Unidos, en cambio, la celebración tiene sus orígenes hacia 1872, cuando Julia Ward Howe, autora del Himno de batalla de la República, sugirió que esa fecha fuera dedicada a honrar la paz, y comenzó celebrando cada año encuentros en la ciudad de Boston, en celebración del Día de la Madre.

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Medir la temperatura del recién nacido

Los bebés recién nacidos no poseen los mismos mecanismos que los bebés mayores, niños y adultos tienen para regular la temperatura corporal, por lo que un control adecuado de ésta es necesario para así evitar enfriamientos o alzas de calor.

La mejor manera de medirles la temperatura es a través del recto, ya que es más precisa que la temperatura axilar o del oído. La medición toma alrededor de un minuto y existen termómetros especiales para ello. Dado la delgadez del termómetro, no será desagradable para el niño, aunque es probable que llore debido al cambio de posición y la necesidad de mantenerse inmóvil.

El termómetro siempre debe encontrarse limpio y desinfectado. No debe presentar ningún tipo de grietas o hendiduras y antes de introducirlo, debemos lubricarlo con un poco de vaselina.

Si la medida de temperatura rectal sobrepasa los 37,5° o está bajo los 36,5° Celsius, debemos abrigar o desabrigar al pequeño, controlando también la temperatura de la habitación. Si luego de una media hora la situación no cambia, podríamos encontrarnos con un problema médico que requiere la comunicación telefónica con el pediatra para coordinar las medidas que permitan aliviar el problema en el pequeño.