La cuarentena

A pesar de haber estado deseando durante nueve meses tener a tu bebé en tus brazos, quizás cuando lo finalmente lo tengas, te sientas un poco abrumada. Saber que un ser tan pequeñito y frágil depende de ti, junto con todo el cansancio físico que conlleva el parto, unido a los cambios de humor debido a la fluctuación de las hormonas y a la falta de sueño puede resultar bastante difícil para muchas mujeres.

Nuestras antepasadas sabían todo esto y por eso crearon algo maravilloso para las nuevas mamás llamado "la cuarentena". La cuarentena era un periodo de aproximadamente 40 días o seis semanas en los que la nueva mamá sólo tenía que dedicarse a aprender a dar el pecho, cuidar de su bebé y cuidarse ella misma. Durante ese periodo, otros miembros de la familia son los que cocinan, limpian la casa y atienden a otros niños, si los hay.

La cuarentena también se conoce como puerperio. Una vez pasado este periodo se consideraba que la mamá estaba lista para integrarse de nuevo completamente en la vida familiar.

La vida de hoy en día hace difícil para muchas nuevas madres poder disfrutar de una cuarentena "en condiciones". Es posible que, al igual que muchas otras mujeres que acaban de tener un bebé, tan solo cuentes con la ayuda de tu madre, tu suegra o algún otro familiar que te venga a visitar durante unos días. Sin embargo, aunque posiblemente no te puedas permitir un descanso total durante seis semanas, sí hay formas de prepararte para este periodo que te ayudarán a descansar todo lo posible, durante el mayor tiempo posible.

Fortalece sus defensas

Durante sus primeros meses de vida un gran número de bebés se mantienen sanos gracias a los beneficios que les proporciona la leche materna, la cual fortalece sus defensas.

Sin embargo, a los 6 meses tu pequeño o pequeña queda desprovisto de un sistema defensivo capaz de enfrentarse a los microorganismos que pueden afectarlo, por ello son tan frecuentes las infecciones a partir de esa edad.

Entre tanto, a los 18 meses de vida las defensas de la mayoría de los niños y niñas alcanzan su madurez y reaccionan contra las enfermedades infecciosas comunes.

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Algunos de los peligros que enfrentan los niños y niñas que no tienen un sistema inmunológico fuerte es la exposición a gérmenes. Existen dos formas: la directa, con desarrollo de síntomas; o la indirecta, más grave que la primera. Los niños y niñas sanos pueden presentar un incremento en las infecciones cuando crece su exposición a los gérmenes. Esto ocurre, por ejemplo, cuando asisten a las guarderías y los colegios o en familias donde hay varios niños en edad escolar, que llevan microorganismos a casa.

Otro peligro es la respuesta y memoria inmunológica. Niños y niñas con pocas defensas sufren frecuentes infecciones y enfermedades provocadas por virus que disminuyen la capacidad de respuesta del organismo. Por esta razón, un niño normal puede sufrir entre 6 y 10 infecciones por año, en los primeros 4 ó 5 años de edad.

Ayudar a hijos e hijas con problemas

Los problemas forman parte de la vida, y los hijos tendrán que enfrentarse a ellos en cualquier momento de su desarrollo. A pesar de tratarse de algo inevitable, cuando llega el momento de afrontarlos, muchos niños no disponen de las estrategias adecuadas, puesto que no las han aprendido.

Cuando el niño presenta un conflicto en su quehacer diario, los padres pueden tener diferentes reacciones. Algunos, tienden a resolver los problemas. A pesar de las buenas intenciones, el niño no aprenderá a enfrentarse a sus dificultades.

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En otros casos, los padres pueden entrar en un ciclo de preocupación desmesurada, lo que puede generar una sobreprotección que limite las experiencias del niño. Otros padres pueden sentirse perdidos, sin saber cómo actuar y hasta qué punto intervenir en los conflictos de su hijo.

Aunque la finalidad de dichas reacciones paternas es ayudar al niño en lo posible, lo más probable es que impidan que el pequeño aprenda estrategias apropiadas de solución de problemas y, por tanto, que sus dificultades se mantengan.

FASES PARA SOLUCIONAR PROBLEMAS DE MANERA EFICAZ
1 Reconozco que tengo un problema.
2 “Mi problema es…”. Describo el problema de forma concreta.
3 ¿Cuántas y cuáles son las soluciones que puede tener el problema?
4 ¿Qué acciones puedo poner en práctica para lograrlas?
5 ¿Qué consecuencias positivas o negativas puede tener cada una de las soluciones anteriores?
6 Escojo la solución con menos consecuencias negativas y con más positivas.
7 Actúo. Pongo en práctica la solución escogida.

Dormir fuera de casa

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Alrededor de los 8 ó 9 años, los niños son más independientes de los padres y generan relaciones más profundas y de confianza con sus amigos. Inevitablemente los padres se verán enfrentados a la pregunta ¿Puede quedarme a dormir en casa de mi amigo?

Para los padres, sobretodo los más aprensivos, la primera vez que el niño duerma fuera de casa, será una ocasión en las que sentiremos que nuestro pequeño realiza sus primeros pasos hacia una mayor independencia.

Si bien no debemos coartarles el derecho a ser más independientes, no es una decisión que se deba tomar a la ligera. Puede ser que el niño aún requiera algún tipo de asistencia durante la noche y que pida el permiso algo presionado.

Si creemos que el chico ya está listo, es importante considerar la casa en la que va a dormir. ¿Qué tan bien conocemos a los padres del amigo? Van a estar en casa esa noche o quedarán al cuidado de una niñera. Siempre debemos hablar con la madre o el padre antes de otorgar el permiso, asegurándonos que todo va a estar bien.

La experiencia de pasar una noche fuera de casa será altamente enriquecedora para el niño, no sólo por su nivel de independencia, sino que es una posibilidad para conocer otras dinámicas familiares, ya que no todas las familias funcionan de la misma manera.

Encopresis

Al igual que hemos explicado antes con la enuresis, o lo que es lo mismo, el hacerse pipí encima cuando el niño ya ha aprendido a aguantarse e ir al baño cuando lo necesita, también hay un proceso, y denominación cuando nuestro hizo se hace caca encima sin tener ningún tipo de problemas. Ese problema suele denominarse encopresis que es la alteración en la función de la defecación consistente en la emisión involuntaria de heces sin una causa orgánica conocida y después de la edad normal de consecución del control de esfínteres.

La encopresis es más frecuente durante el día que durante la noche y en los niños más que en las niñas. Como la enuresis, se halla asociada a causas afectivas.

Se puede diferenciar una encopresis primaria, en la que el niño no ha llegado a alcanzar el hábito, y una encopresis secundaria en la que el niño regresa a una fase anterior, después de haber conseguido durante un tiempo el control de esfínteres.

La encopresis se presenta frecuentemente asociada a la enuresis aunque ambas pueden presentarse y evolucionar de manera diferente.

Los niños encopréticos suelen presentar una serie de rasgos comunes:

· Pasividad.

· Agresividad inhibida.

·Escasa tolerancia a la frustración.

· Cierta inmadurez.

Por tanto, el que se produzca este tipo de comportamientos en nuestros hijos puede llevar aparejada una baja autoestima y otros trastornos de conducta, algo que intentaremos dar solución pero que, si persisten, necesitaremos que un especialista nos ayude ya que es un comportamiento anormal y que debe tratarse.

Creando con plastilina

 

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Uno de los mejores materiales para usar con los pequeños es la plastilina. No sólo les permite crear formas y figuras, sino que además es un excelente elemento para ayudarles a desarrollar su motricidad fina, ayudando a precisar los movimientos de dedos y manos.

Es fácil de encontrar en cualquier tienda y existe una gran variedad de colores. Lo importante es encontrar una marca que no sea tóxica, ya que muchas fábricas tienden a descuidar ese aspecto y son los padres y maestras los que debemos preocuparnos de la seguridad de los niños, sobretodo los más chiquitos que suelen llevarse todo a la boca.

Yo prefiero utilizar la llamada “Súper masa” o “Play Doh”. Es algo más cara, pero no tiene ningún nivel de toxicidad, no deja olor ni mancha. Además es muy fácil de usar, sobretodo para los niños más pequeños (La uso con uno de dos años)

Una opción muy recomendada y además muy económica y divertida, es preparar nuestra “masa” en el hogar. Sólo necesitamos harina, agua, y algo de sal para ayudar a conservarla. Hacemos una mezcla con la consistencia suficiente para poder crear formas, y dejamos que los pequeños se diviertan. Una vez que las creaciones estén listas las dejamos secar (para que sea más rápido podemos utilizar un secador de cabello). Una vez endurecidas, los niños las pueden pintar con tempera. Doble diversión.