Obesidad y embarazo

 

Lo ideal es llegar al embarazo en la mejor forma física posible, pero la mujer que queda embarazada con sobrepeso, especialmente si presenta un grado de obesidad importante, debe saber que se enfrenta a una gestación más complicada que lo normal.

Existe una diferencia entre sobrepeso y obesidad. Una mujer con sobrepeso, es aquella con un IMC (índice de masa corporal) sobre 25. Alguien obeso tiene un IMC mayor a 30. Cuanto mayor sea el grado de sobrepeso u obesidad, mayores son las posibilidades de desarrollar alguna patología durante el embarazo.

Los principales problemas que se pueden presentar son; un aumento de las probabilidades del desarrollo de diabetes gestacional, mayor probabilidad de abortos espontáneos en el primer trimestre (especialmente si se trata del primer embarazo), defectos neurológicos en el bebé (espina bífida), preeclamasia o hipertensión gestacional, partos prematuros y trabajos de parto más largos con el sufrimiento fetal inherente.

A la embarazada con problemas de peso, se le elabora una dieta especial con restricción de ciertos alimentos, pero asegurándole los nutrientes necesarios para un desarrollo normal del bebé en camino. Como es más difícil el hacerle las ecografías, el seguimiento médico ha de ser más riguroso.

Una vez nacido el bebé, tanto el niño como la madre, deben ser examinados de cerca. El recién nacido por problemas metabólicos y respiratorios y la mujer por la mayor probabilidad de sangramientos, trombosis e infecciones.

Abortos de repetición

En Estados Unidos (285 millones de habitantes) se calcula que ocurren casi 600.000 casos de abortos de repetición. En España no hay cifras exactas, pero si las extrapolamos de las americanas, aceptando el último censo español, obtendríamos una cifra aproximada de entre 80 y 90 mil casos al año.

Probablemente más del 50% de casos pueden relacionarse con alteraciones inmunológicas. En algunos casos, los problemas inmunológicos solo afectarán a la madre durante el embarazo. En otros, será la enfermedad general autoinmune de la madre, por ejemplo el lupus eritematoso sistémico, la que puede incidir sobre el embrión o feto.

Después de la fertilización y durante todo el embarazo, se producen numerosos cambios en la fisiología de la mujer, y entre estas modificaciones, las inmunológicas son relevantes.
El cuerpo humano está preparado genéticamente para reconocer todas sus estructuras como propias. Cuando esto no ocurre y el organismo fabrica anticuerpos contra sus propias estructuras, estamos delante de un fenómeno que denominamos autoinnunidad. Por otro lado, el organismo "rechazará" todo aquello que no reconozca como suyo. Esta es una de las funciones del sistema inmunitario, y se conoce como aloinmunidad.

Evidentemente, la naturaleza es muy inteligente, y esto no sucede. La madre "permite" que el óvulo fecundado, siga su curso natural. Ha este mecanismo se le conoce con el nombre de tolerancia inmunológica. Esta tolerancia inmunológica, se consigue a través de complejos mecanismos que deprimen el sistema inmunitario de la madre. Si alguno de los mecanismos implicados en esta tolerancia inmune fracasa o si aparecen alteraciones autoinmunes, se producirá el aborto y/o pérdida fetal, que en ocasiones podrá ser de repetición.

Test de Apgar

 

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Una vez culminado el parto, todo nuestro esfuerzo se ve recompensado al tener a nuestro hijo entre los brazos. Pero luego de algunos minutos los médicos lo toman y comienzan a hacer mediciones, pesarlo, medirlo, hacer cuentas, etc. ¿Qué está pasando?

El primer examen que se le realiza al bebé recién nacido se llama Test de Apgar. En el, se miden diferentes funciones corporales, como el color de su piel, respiración, pulso, su respuesta a estímulos y tono muscular. A cada una de estas funciones se le otorga un puntaje y según la suma de esté se determina el estado de salud del bebé.

El 90% de los recién nacidos obtiene un puntaje considerado normal. Aquellos bebés que caen en el rango medio requieren mayor cuidado y observación y los que obtienen un puntaje bajo necesitan ayuda respiratoria y cuidado médico intensivo. A los cinco minutos de nacimiento el test vuelve a aplicarse. Generalmente aquellos niños que quedaron en el rango medio se normalizan. Los que están en rango bajo son trasladados a la unidad que cuidado intensivo neonatal.

Este test se viene utilizando desde 1952 y ha contribuido a disminuir la mortalidad en el recién nacido.

Dependiendo de la maternidad y el país también se aplican otros exámenes a los neonatos para detectar algunos trastornos que no detectables a primera vista, como el hipotiroidismo, algunas alergias, intolerancias a elementos del ambiente o alimenticios, defectos y enfermedades genéticas, etc.

¿Mi bebé será zurdo o diestro?

El hecho de preferir una mano a la otra a la hora de realizar todo tipo de actividades se debe a una configuración cerebral diferente en unas personas que en otras.

El cerebro humano está dividido en dos hemisferios, y cada uno de ellos controla una parte de nuestro cuerpo. En los niños y niñas diestras, el hemisferio izquierdo es el dominante, mientras que el los zurdos es el derecho. Es lo que se denomina lateralidad.

Hoy en día la zurdera ya no se considera una anomalía que debe corregirse como pasaba en tiempos de nuestros padres y madres. Debemos dejar que sus habilidades se desarrollen como vengan y es muy importante no intentar que un niño o niña zurda se convierta en diestro o diestra. Esto le podría provocar graves problemas de desarrollo.
Sólo debemos saber que si es zurdo o zurda, su vida será un poco más complicada, en el sentido de que vivimos en un mundo de diestros. Y se lo que me digo porque yo misma lo soy. Dificultades con los abrelatas, con las tijeras que se clavan en la mano, al escribir o pintar te manchas la mano…Pero nada grave que no pueda solventarse con práctica e ingenio. Además, hoy en día existen tiendas especializadas en artículos para zurdos, así que no tiene por qué haber ningún problema.

La lateralidad suele manifestarse sobre los dos años. Antes de esta edad, es probable que, aunque haya una mano dominante, el niño o la niña sea ambidiestro. Si les observamos mientras realizan tareas cotidianas como comer, pintar, o jugar al balón, podremos tener pistas sobre cuál será su mano preferida.

Brazos de trapo

Aproximadamente 2 de cada 1.000 bebés sufren una Parálisis Braquial Obstétrica (PBO), un daño del plexo braquial que se produce durante el parto y que hace que el bebé tenga un “brazo de trapo”.

La PBO suele ser el resultado de una distocia de hombros mal resuelta. Durante el expulsivo la cabeza consigue salir pero los hombros se quedan encajados en la cavidad pélvica.

El riesgo de presentar distocia de hombros aumenta cuanto más grande es el bebé, siendo de un 10% la incidencia cuando los recién nacidos pesan entre 4.000 y 4.500 g y de un 22% cuando pesan más de 4.500 g.

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Es mayor también este riesgo cuando el bebé viene de nalgas (un riesgo 5 veces mayor) y cuando la madre tiene diabetes gestacional y su bebé pesa más de 4.000 g (un 37% de estos bebés sufrirán una distocia de hombros frente al 10% comentado si la madre no padece esta enfermedad).

Si en el momento en que hay distocia de hombros se yerra en la actuación y el personal sanitario decide, simplemente, tirar de la cabeza del bebé, es muy probable que se produzca la citada lesión del plexo braquial (que son los nervios que van desde la médula al brazo).

Por suerte muchas PBO pueden recuperarse, aunque no es algo que se solucione de manera espontánea. Los padres de estos hijos entran en un mundo totalmente diferente al imaginado en el que deben ejercer de fisioterapeutas en casa a tiempo completo, acudir a cientos de visitas médicas, ver como tu bebé de pocos meses pasa por una intervención quirúrgica y un largo etcétera con la finalidad de rehabilitar las funciones del brazo tanto como se pueda.

Prevenir varices durante el embarazo

Las varices son venas dilatadas, azules o moradas, que pueden aparecer cerca de la superficie de la piel. La zona más común donde aparecen son las piernas, aunque pueden salir en otras zonas. De hecho, las hemorroides son varices en la zona rectal.  Existen varios tratamiento varices que pueden ayudarnos a eliminarlas.

Algunas no producen molestias, pero otras pueden picas, doler o arder. Estos síntomas empeoran al final de día, sobre todo si se pasa mucho tiempo de pie.

Durante el embarazo es frecuente que aparezcan porque, a medida de que el útero crece, ejerce presión sobre la vena cava inferior, que es la del lado derecho del cuerpo. Esto hace que aumente la presión sobre las venas de las piernas. Tendrán más posibilidades de que aparezcan las mujeres con antecedentes familiares, con sobrepeso o las que esperan gemelos.

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Aun así, es posible que las varices mejores una vez la mujer haya dado a luz. En cualquier caso, hay algunas recomendaciones para evitar o paliar sus efectos como hacer ejercicio todos los días. Un paseo o la natación pueden mejorar la circulación.

La embarazada debe levantar los pies y piernas siempre que pueda. Se debe evitar cruzar las piernas o los tobillos cuando se esté sentada y no se debe permanecer de pie o sentada durante periodos prolongados.

Es aconsejable dormir sobre el lado izquierdo con los pies sobre una almohada. Como hemos indicado anteriormente, la vena cava está ene lado derecho por lo que esta posición disminuye la presión sobre las venas de pies y piernas.

Si después del parto no mejoran, existen tratamientos muy avanzados de eliminación por láser.