Higiene de los ojos de los bebés

En ocasiones los bebés son muy propensos a coger algunas infecciones en los ojos que hacen que no puedan ir a la guardería y tengan que quedarse en casa (porque este tipo de "enfermedades" son muy contagiosas y las propias maestras de las guarderías pueden no admitir a un bebé por ese motivo).

En esas ocasiones, si llevamos al bebé al pediatra, nos puede mandar algunas gotas para echarle en los ojos, o bien lavárselos con suero, pero claro, el bebé es pequeño y puede resultar difícil suministrarle la medicación porque, como cualquier otro, huye de aquello que no conoce.

Desde DeMamás queremos ofreceros algunas pautas para ayudaros a que el tratamiento que os han mandado no sea una tortura:

  • Lo primero que haremos será suministrar las gotas cuando veamos que el bebé está más tranquilo. Es bueno tener en cuenta que el bebé debe estar relajado para que no se altere demasiado. Puede ser después de despertarse, después del baño, cuando se está quedando dormido, o incluso cuando está dormido.
  •  Una vez sabemos cuándo es el mejor momento debemos hablar con el bebé y enseñarle lo que vamos a hacer. Si, ya sé que no nos entenderá la mitad de las cosas, pero hay que mostrarse tranquilo y hacerle ver que lo que vamos a hacer es algo normal.
  • Una de las formas en que el niño o niña puede perder el miedo es mediante la imitación. Es decir, si la mamá o el papá juegan a que se echan las gotas y no les pasa nada, si consiguen que el bebé quiera participar, entonces no habrá problemas para la medicación.

Discalculia

La discalculia es más frecuente que la dislexia.

 

La discalculia, un trastorno que dificulta el aprendizaje de las matemáticas, es más frecuente que la dislexia, un problema que entorpece la lectura y la escritura, según un estudio realizado por el University College de Londres.

 

Dicha investigación, de la que se ha hecho eco el diario "The Independent", concluye que la discalculia afectaría entre el 3% y el 6% de los niños, mientras que la dislexia afecta del 2,5% y el 4,3% de los menores.
La investigación se realizó en Cuba por encargo de los ministerios de Sanidad y de Educación de la isla, con el fin de determinar la incidencia de la discalculia a escala nacional. Para ello, los alumnos se sometieron a un test desarrollado por el profesor Brian Butterworth, del University College de Londres.

Los niños que sufren discalculia pueden obtener buenos resultados en asignaturas en las que no se precisa el uso de las matemáticas.
Butterworth destaca la importancia de diagnosticar este trastorno de forma temprana para poder ofrecer clases de apoyo y ayudas para el aprendizaje a los que lo sufren, y así reducir el impacto de este problema sobre su educación, su vida cotidiana y su futuro profesional.

El diagnóstico de la discalculia resulta difícil, ya que sus síntomas se confunden con frecuencia con los de otros problemas del aprendizaje.

Dormirse con el biberón

Durante décadas existió la creencia de que era un beneficio para el bebé y niño pequeño dormirse en la noche mientras tomaban un biberón tibio. No podían estar más equivocados. Hoy se sabe que dicha práctica resulta perjudicial para el pequeño, ya que no sólo se le enseñan malos hábitos sino que también se le expone al desarrollo de caries.

El acostumbrar al bebé a dormirse con el biberón en el boca le impide generar hábitos saludables para conciliar el sueño, ya que depende emocionalmente de un objeto que le da seguridad, la que debería desarrollar por si mismo al ser acostado por sus padres, con la lectura de un cuento o en algunos casos, un baño caliente y relajante antes de ir a la cama.

Su salud dental también se ve amenazada. Dormirse tomando leche impide una higiene dental adecuada antes de ir a la cama, permitiendo que los azucares de la leche ataquen sus dientes durante varias horas.

Es mucho mejor que el niño se sienta seguro al ir a dormir por encontrarse en un ambiente sano y tranquilo, que depender de un objeto externo que a la larga sólo le traerá problemas.

Señales de alerta durante el embarazo

Aunque no nos guste decirlo, los embarazos, a veces, no van tan bien como nosotros queremos y ocurre que hay problemas que nos hacen tener que acudir a urgencias o, incluso peor aún, perder a nuestro bebé.

Si durante el embarazo se observa o se nota alguno de los síntomas de los que vamos a citar, lo mejor es comunicárselo inmediatamente a tu médico ya que él puede hacer las pruebas oportunas que asegurarán la viabilidad o no del embarazo.

 

Entre los síntomas que pueden provocar problemas están:

- Pérdida de sangre. Por muy pequeña que sea, una pérdida de sangre no es algo bueno, sino que debe ser el experto el que nos diga si está ocurriendo algo malo en el interior de nuestro vientren.

- Dolor abdominal intenso y contínuo.

- Nauseas y vómitos intensos. Entre éstos no se encuentran las nauseas matutinas sino las que se producen durante todo el día.

- Fiebre de más de 38 grados.

- Disminución repentina de la orina. Puede ser que estemos reteniendo líquidos, algo malo para el organismo (el nuestro y el del bebé).

- Dolor y escozor al orinar. Puede ser que tengamos infección.

- Hinchazón repentina de pies, manos y cara.

- Mareos intensos o trastornos de la visión como aparición de manchas, destellos de luz,..

- Dolor de cabeza constante.

- Pérdida de líquido por vagina.

- Cambio brusco del tamaño del útero.

- Ausencia de movimiento fetal a partir del 5º mes.

- Contracciones fuertes e intensas.

Todos estos síntomas no tienen por qué significar que hay algo grave en el bebé, o en tí misma, pero si son signos con los que hay que cerciorarse porque no son normales y para eso están nuestros médicos, para ayudarnos en todo lo que puedan.

Embarazada, no enferma

Cómo es normal, cuando una está embarazada el cuerpo sufre algunos cambios que pueden ser muy diferentes en cada una. Hay desde quien apenas nota nada en todo el embarazo hasta quien tiene mil síntomas. Pero al margen de estas molestias, grandes o pequeñas, algunas mujeres son las super-embarazadas y les encanta ser el centro de atención a costa del embarazo. La verdad es que yo he tenido mucha suerte porque he pasado unos embarazos muy buenos, pero también es cierto que no le he dado tanto bombo a la situación. Y cuando me dicen que una amiga no hace algo porque está embarazada me pregunto qué tendrá que ver. Porque hay cosas lógicas, como que no pueda ir a una cena porque está fatigada o a una discoteca…pero en un embarazo normal, sin riesgos, se puede hacer vida normal. Se puede hacer ejercicio moderado, se puede salir a comer fuera, se puede bailar, se puede conducir, se puede trabajar, se pueden tener relaciones sexuales… A lo mejor yo soy demasiado temeraria, pero seguí con el aeróbic, comí en restaurantes, me monté en las barracas, fui a una boda de noche estando de 8 meses y bailé, cargué pesos (el de un niño de 3 años), me subí a las banquetas…

En principio el cuerpo de la mujer está preparado para el embarazo, sólo hay que bajar un poco el ritmo, pero no hay porqué dejar de hacer todo. Me imagino que estas son las mujeres que una vez que dan a luz sólo van de casa al parque y del parque a casa, como si los niños fueran de porcelana.

La música clásica para los niños

Si, ya sé que ahora no hay mucha gente que escuche música clásica porque ahora lo que se llevan son otro tipo de músicas más activas, dinámicas y de saltar sobretodo (porque con muchas de ellas no puedes ni bailar).

Sin embargo, a mí me gusta la música clásica ya que es una música que puede, tanto relajar como activar nuestro organismo. Por ejemplo, con Chopin la música es más relajada (claro está, depende de la pieza de música que escuchemos) pero con Strauss eso cambia siendo más activa y con más altibajos.

Los niños al principio no saben nada de música y suelen crecer escuchando la misma música que nosotros. Más adelante es cuando ya pueden diferenciar y sus sentidos le indican si la música les gusta o no, pero hasta ese momento suelen pasar varios años.

Una cosa que sí aconsejo, y parece que está avalado por expertos, es que los niños que escuchan música estando en el vientre de la madre son más activos y más despiertos, aprenden las cosas más rápido y maduran de forma más rápida que los niños que no lo hacen. También tenemos que tener en cuenta que, cuando acercamos un radio o mp3 o cualquier aparato de música, muchas veces el bebé puede reaccionar, puede darnos patadas si esa música no les gusta o bien sentirse tranquilo por lo que escucha.

Eso también nos hace que tenga un gusto por la música mayor que si no ha escuchado música durante el embarazo de la madre, e incluso que tenga dotes para ello porque el oído se les afina para poder captar más las notas de la música.