Alimentos que debemos evitar antes del primer año de edad

Los bebés son muy delicados y durante sus primeros seis meses de vida, lo ideal es que sólo se alimenten con leche materna o formulas especialmente creadas para ellos. Pero es a partir del sexto mes cuando los introducimos al mundo de las comidas, existiendo una serie de ellas que debemos evitar al menos hasta que cumplan un año.baby-food

Miel: Puede contener una toxina peligrosa para los menores de un año

Frutas crudas; es importante que el niño coma algunas frutas, aunque estas deben estar cocidas y en forma de papilla sin endulzar.

Frutas cítricas: Por su contenido acido no son buenas en la dieta de los lactantes

Frambuesas, arándonos y fresas: También pueden provocar alergias.

Leche Entera de Vaca: Hasta que lleguen al primer año, los bebés deben consumir leche materna o en polvo elaborada especialmente para su edad.

Maní, nueces, derivados: Cualquier alimento que pueda contenerlos, aunque sea en poca cantidad nunca debe ser administrado a niños menores de dos años, ya que es uno de los alérgenos más peligrosos presentes en la comida.

Maíz: También puede causar reacciones alérgicas.

Chocolate: Ya sea derretido o como saborizante, puede provocar malas reacciones en los niños pequeños.

Mariscos y crustáceos: En cualquiera de sus formas, no deben ser parte de la alimentación infantil hasta los dos años de edad, ya que pueden provocar alergias fuertes.

Clara de huevo: Si vamos incluir huevo en la sopa de un lactante, sólo usemos la yema, ya que la clara puede provocar alergias o intolerancias.

Antes de incluir cualquier alimento en la dieta de nuestro bebé, éste debe ser aprobado previamente por el pediatra, de manera de asegurarse que el pequeño estará bien nutrido, sin peligros para su salud.

Imagen: Preparedness Pro

Comida natural vs Comida envasada

Muchas madres preferimos darles a nuestros hijos la comida que nosotros hacemos antes que empezar con los potitos.

Personalmente a mí no me gusta darles potitos a los niños porque, si bien en las etiquetas está bien indicado lo que llevan, para que la comida se conserve perfectamente tienen que tener una serie de conservantes (y colorantes) que hagan esa función y por eso la comida no es tan natural como la que nosotras podemos hacerles.

Tampoco es tan complicado hacerle la comida a un niño. Si hacemos un día lentejas, los niños pueden tomar lentejas, podemos pasárselas (batidas y pasadas por un pasapurés) o incluso podemos ir enseñándoles a comer "entero" a la vez que le damos una comida sana y que sabemos lo que lleva.

Yo pocas veces he recurrido a un potito pero mentiría si dijera que mis niños nunca lo han probado. Sí que lo han hecho y no les ha gustado. Quizás porque estaban acostumbrados a la comida de casa, o por cualquier otro aspecto, no he conseguido nunca que se terminaran el potito entero, en cambio el plato e comida sí que se lo comían entero y a veces pedían más incluso.

Reconozco que, cuando se trabaja, es un engorro tener que estar preparando la comida de tu hijo para que alguien de tu familia, si tú no puedes se la de pero para eso están los fines de semana, para recargar comida para la semana. Yo, por ejemplo, los fines de semana los dedicaba a hacer comida y congelarla (cuando se enfriaba). De esa manera conservaba las propiedades de los alimentos y sabía que mi hijo comería sano porque era comida hecha por mí. Sabemos que la comida congelada no sabe igual que la comida recién hecha pero, al menos para mí, mis hijos preferían la comida congelada a los potitos.

Nanas y cuentos

A la hora de dormir, cuando son bebés, a muchas madres nos gusta cantarles a nuestros pequeños para que se duerman en su cuna oyendo la voz de su madre. Hay veces, cuando tenemos más hijos, que los más mayores se acercan incluso porque, si ellos también se han dormido con la voz de su madre, recuerdan esa dulzura que toma la voz cuando les cantamos a nuestros hijos (y que es diferente a cuando hablamos normalmente o cuando cantamos otro tipo de música).

Esos momentos son inolvidables tanto para la madre como para los niños y es una de las situaciones en las que se suele crear un vínculo entre madre e hijo (otro más de las muchas situaciones en las que se pueden crear: dándole el pecho, bañando al bebé,…).

Cuando los niños son más mayores, las nanas no tienen tanta utilidad como el hecho de leerles antes de irse a dormir. Los cuentos, que también nos servirán para fomentar la ilusión por leer ellos mismos las miles de aventuras que pueden encontrarse en ellos, pueden ser leídos o inventados, de cualquier tipo, teniendo en cuenta de que se trata de que duerman, no de ponerlos más activos (así que los cuentos de piratas, de naves espaciales,… tienen que tener una historia, no más aburrida, sino metiendo entre el argumento alguna que otra cama (alguien que cae dormido…) de manera que los propios niños puedan escenificar esas escenas y, como suele ocurrir, alguna que otra vez escenificando se quedarán dormidos.

Sexo durante el embarazo

El sexo durante el embarazo, salvo que se trate de un embarazo de riesgo, es completamente seguro para la madre y para el bebé. Otra cosa es que no te apetezca. Las hormonas juegan un papel importante aquí, hay quien no tiene ganas en absoluto y hay quien está deseando más que nunca. Pero no son sólo las hormonas, también influye cómo te sientas tú, si te ves super sexy con eso de la voluptuosidad o si te sientes gorda y eso te baja la lívido.

Durante l primer trimestre, el sexo puede ser el habitual, pero cuando la tripa empieza a crecer, la postura del misionero puede causar molestias por la presión en el útero y en el propio vientre. En estos meses es más adecuado ponerse encima de él o cualquier postura en la que la penetración no sea muy profunda, ya que podemos tener pequeñas molestias debido a que el útero es mayor.

Y al final del embarazo, si has salido ya de cuentas, el sexo constituye un método excelente para provocar el parto. Por un lado, el semen y el orgasmo femenino provocan contracciones y por otro, es mucho más agradable que caminar y caminar como recomiendan los médicos.

Yo puedo dar fe de ello. Cuando me quedaban 10 días para dar a luz, tuvimos una noche de sexo “salvaje” y noté que la penetración había sido más profunda que lo que venía siendo en los últimos días. Ese mismo día comencé con contracciones y a la noche nació mi hijo. ¿Casualidad? No lo sé, pero yo creo que cuando el niño está listo, es una buena manera de ayudarle a salir.

Enséñale a vestirse solo o sola

A partir de los tres años, los niños y niñas comienzan a pedir más autonomía. Una buena práctica que les ayudará a madurar es dejar que se vistan solos y solas. Al principio, será necesario que el padre o la madre les echen una mano.

Lo más fácil al principio es establecer un ritual que les sirva de guía. Podemos colocar la ropa en una silla en el orden en que tienen que ponérsela o hacerles un dibujo en una cartulina para que no se despisten.

En primer lugar está la ropa interior. Las primeras veces deberemos ayudarles a meter las piernas en las bragas o los calzoncillos y dejar que ellos tiren hacia arriba. Después, solo será necesario dejar la prenda en la posición adecuada.

Hay varias formas de ponerse las camisetas o los jerséis, aunque para los niños y niñas la más sencilla es meter primero la cabeza y los brazos después. Las camisas y chaquetas son más sencillas de poner, aunque les tengamos que abrochar los botones o cremalleras. Una pista, enseñarles que las etiquetas marcan la parte trasera de las prendas.

Las faldas son más sencillas de poner, aunque traen la dificultad añadida de medias o leotardos. Con los pantalones, al igual que con la ropa interior, deberemos ayudarles al principio a introducir las piernas. Los que llevan cintura elástica, tipo chándal, les resultarán más fácil de poner.
Con los calcetines, si son muy largos, habrá que enseñarles a enrollarlos antes de meter el pie. Lo más complicado es llegar a distinguir el zapato izquierdo del derecho. Podemos utilizar trucos como hacer una marca en la suela o utilizar plantillas de diferentes colores. El calzado que lleve velero, será mucho más asequible para ellos que los que lleven cordones.

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Semana Santa y verano, tiempo de campamentos

Las vacaciones escolares traen satisfacciones pero también preocupaciones. Como cada año, muchos padres no saben qué hacer con sus hijos durante las vacaciones escolares ya que estas superan en días a sus vacaciones laborales. Cuando son pequeños y pequeñas muchas familias optan por la guardería o por la ayuda de familiares. Pero cuanto más mayores son más difícil es satisfacerles.

Por eso, un campamento en Semana Santa o para el verano es una buena opción, siempre que el niño o la niña esté preparada.

Antes de enviar a tu hijo a algún campamento, valora su situación personal. Debemos analizar sus habilidades, su madurez, sus preferencias y necesidades. Si esta será su primera experiencia fuera de casa, es importante que disfrute y vuelva contento o contenta.

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Para los padres y madres puede ser una decisión difícil el estar separados un par de semanas. Pero si eso sirve de consuelo, según las personas expertas, estas actividades contribuyen decisivamente a la maduración del niño o niña, estimulan su autonomía y su responsabilidad, fortalecen sus vínculos con el entorno, contribuyen a que el pequeño aprenda a convivir con otras personas, y ayudan a desarrollar sus habilidades sociales.

Si os habéis decidido por un campamento para Semana Santa, es conveniente informarse bien sobre el programa de actividades, del lugar, de las instalaciones, del personal que les va a acompañar… Así os encontraréis todos más tranquilos. No podemos olvidar que una elección bien calculada y pensada es vital para que el campamento sea una buena experiencia infantil.