Embarazada, no enferma

Cómo es normal, cuando una está embarazada el cuerpo sufre algunos cambios que pueden ser muy diferentes en cada una. Hay desde quien apenas nota nada en todo el embarazo hasta quien tiene mil síntomas. Pero al margen de estas molestias, grandes o pequeñas, algunas mujeres son las super-embarazadas y les encanta ser el centro de atención a costa del embarazo. La verdad es que yo he tenido mucha suerte porque he pasado unos embarazos muy buenos, pero también es cierto que no le he dado tanto bombo a la situación. Y cuando me dicen que una amiga no hace algo porque está embarazada me pregunto qué tendrá que ver. Porque hay cosas lógicas, como que no pueda ir a una cena porque está fatigada o a una discoteca…pero en un embarazo normal, sin riesgos, se puede hacer vida normal. Se puede hacer ejercicio moderado, se puede salir a comer fuera, se puede bailar, se puede conducir, se puede trabajar, se pueden tener relaciones sexuales… A lo mejor yo soy demasiado temeraria, pero seguí con el aeróbic, comí en restaurantes, me monté en las barracas, fui a una boda de noche estando de 8 meses y bailé, cargué pesos (el de un niño de 3 años), me subí a las banquetas…

En principio el cuerpo de la mujer está preparado para el embarazo, sólo hay que bajar un poco el ritmo, pero no hay porqué dejar de hacer todo. Me imagino que estas son las mujeres que una vez que dan a luz sólo van de casa al parque y del parque a casa, como si los niños fueran de porcelana.

La música clásica para los niños

Si, ya sé que ahora no hay mucha gente que escuche música clásica porque ahora lo que se llevan son otro tipo de músicas más activas, dinámicas y de saltar sobretodo (porque con muchas de ellas no puedes ni bailar).

Sin embargo, a mí me gusta la música clásica ya que es una música que puede, tanto relajar como activar nuestro organismo. Por ejemplo, con Chopin la música es más relajada (claro está, depende de la pieza de música que escuchemos) pero con Strauss eso cambia siendo más activa y con más altibajos.

Los niños al principio no saben nada de música y suelen crecer escuchando la misma música que nosotros. Más adelante es cuando ya pueden diferenciar y sus sentidos le indican si la música les gusta o no, pero hasta ese momento suelen pasar varios años.

Una cosa que sí aconsejo, y parece que está avalado por expertos, es que los niños que escuchan música estando en el vientre de la madre son más activos y más despiertos, aprenden las cosas más rápido y maduran de forma más rápida que los niños que no lo hacen. También tenemos que tener en cuenta que, cuando acercamos un radio o mp3 o cualquier aparato de música, muchas veces el bebé puede reaccionar, puede darnos patadas si esa música no les gusta o bien sentirse tranquilo por lo que escucha.

Eso también nos hace que tenga un gusto por la música mayor que si no ha escuchado música durante el embarazo de la madre, e incluso que tenga dotes para ello porque el oído se les afina para poder captar más las notas de la música.

Abuelas-canguro

Creo que esta es la última generación de abuelas-canguro que va a existir puesto que son las últimas de la época en la que las mujeres se quedaban en casa. Ahora la mayoría de nosotras trabajamos fuera de casa y cuando seamos abuelas tendremos que ver a los nietos los fines de semana.

Es cierto que con eso de que se ha alargado la edad en la que las mujeres son madres, seremos abuelas bien mayores, pero también es verdad que todo apunta a que no nos jubilaremos con 65.

Pero todavía algunas tienen madres que trabajan en casa y pueden cuidar de sus hijos, aunque cada caso es un mundo. Hay algunas que aunque no trabajan fuera del hogar no tienen ninguna intención de dedicarse a cuidar nietos, porque ellas ya criaron a sus hijos y ahora quieren disfrutar de su tiempo libre. Están en su derecho y hacen muy bien. Pero menuda faena.

Otras están deseando tener algo que hacer y un bebé es lo que más les apetece del mundo, además de ayudar a su hijo o hija que no dan abasto los pobres con todo lo que trabajan. Éstas pueden ser de dos tipos, las que respetan la educación y las normas que tenéis para criar a vuestro bebé y las que toman el mando y no hay quien se lo quite. Mucho cuidado. Si tu madre o tu suegra tiene mucho carácter, piénsalo antes de tomar esa decisión. Recuerda que ella crió a sus hijos hace 30 años y que los tiempos cambian. Y sobre todo recuerda que las decisiones sobre tu hijo las tomáis tu pareja y tú.

Conozco algún caso en el que después de un tiempo optaron por contratar a una chica para cuidar del niño y la abuela todavía no les ha perdonado.

La humillación publica

Nada se obtiene humillando a un niño nervioso, y menos en público. Podemos arruinarle definitivamente su sentimiento de superioridad, que es necesario para su educación. También podemos alienar su cariño ya que no podrá olvidar la humillación.

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Muchas veces obligamos a nuestro hijo a pedirle perdón a un señor con el que no ha tenido cortesía en su llegada a la casa. Sin darnos cuenta  lo ponemos en el lugar del ridículo. Además  pensemos que si el niño se empecina puede salir corriendo y prepararse para una reistencia.

 No siempre pensamos todo esto. Lo correcto y necesario para educar a nuestro hijo, es llevarlo aparte, corregirlo en privado y decirle en voz baja que ha ofendido a alguien. Luego lo dejamos en libertad y podrá reparar el error.

Los niños nerviosos viven con tal intensidad el presente que comprende mejor las razones basadas en la oportunidad inmediata, y en la realidad. Igualmente es difícil que acepte un consejo porque tiene una manera muy particular  de interpretar el presente, siempre lo combina con la emotividad, con la pasión, con reacciones vivas y exageradas.

 

Gripe A y embarazo

Desde que apareció, la primero llamada Gripe Porcina y ahora Gripe A ha mantenido alerta a medio mundo. A pesar de que muchos medio de comunicación son demasiado alarmistas, cierto es que siempre es mejor prevenir que curar. Veamos como puede afectar a las embarazadas.

La gripe A es un virus que se transmite por secreciones y, debido a que las mujeres embarazadas suelen tener las defensas más bajas, es muy importante que sigan las recomendaciones para evitar el contagio:
• Mantenerse alejadas de las personas que tengan una infección respiratoria.
• No saludar dando besos, ni dando la mano.
• No compartir alimentos, vasos o cubiertos.
• Ventilar y permitir la entrada de sol en todos los lugares cerrados.
• Mantener limpios los objetos de uso común como teléfonos, juguetes, picaportes, barandillas, baños etc.
• Abrigarse y evitar cambios bruscos de temperatura.
• Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
• Evitar la exposición a contaminantes ambientales.
• No fumar en ningún caso, pero especialmente en lugares cerrados ni cerca de niños, ancianos o enfermos.
• Acudir al médico inmediatamente en caso de presentar un cuadro de fiebre alta de manera repentina, tos, dolor de cabeza, muscular y de articulaciones.

Aunque cuando se trata de la gripe común o de un resfriado no se ha comprobado que afecte al bebé, en el caso de la gripe A, por ser un virus mutante, aún no está determinado que no traspase la barrera placentaria.

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Aulas hospitalarias y ambulatorias

Hay veces en las que los niños tienen que pasar un tiempo en el hospital debido a alguna enfermedad. En esas ocasiones los hospitales tienen unas aulas hospitalarias y ambulatorias para los más pequeños.

La atención a los niños en centros hospitalarios y centros de salud ha ido en aumento en los
últimos años. Y debemos tener en cuenta la recomendación del Consejo sobre la Atención a la Infancia, aprobada el 31 de marzo de 1992 por el Consejo de ministros. En la que se "trata de proporcionar atención a los niños" en el sentido más amplio del término.

Las aulas hospitalarias y ambulatorias tratan de que los niños no se sientan tan tristes por estar en el hospital. La mayoría de ellas están alejadas de los enfermos adultos de modo que “viven rodeados de niños” para que la esperanza entre ellos esté siempre presente así como su inocencia.

Además, en esas aulas casi diariamente reciben la visita de algún  personal de tiempo libre para divertirlos y hacerles que la estancia en el hospital se pase lo más pronto posible. Los visitan los payasos, papá Noel, algún que otro rey mago, … Cualquier persona que les haga reír un poco es bien recibida allí.

Sin embargo, no hay una organización propiamente dicha que se ocupe de estas aulas, cosa que debería existir porque los niños también se merecen divertirse aunque estén enfermos y no puedan salir.

Si tenemos oportunidad, preocuparnos por esas aulas puede ser algo que, en el futuro, podremos agradecer, sobretodo si nuestro hijo enferma y ha de ser hospitalizado en ellas.