Quien quiera que lo coja y quien no que lo deje

No me considero mejor madre que otra para dar consejos a las demás, pero si que me gustaría escribir sobre las experiencias que me han ido sucediendo a mi y las cosas que he visto que sirven para educar mejor a tus hijos, quizás educarlos mejor no sea la expresión adecuada, sería más propicio decir ayudarles a crecer más independientemente, valiéndose más por ellos mismos.
 
Está claro que con el primer hijo actúas de una manera distinta a como actúas con los que vienen detrás, pero yo no creo que sea porque te vuelcas más, si no porque todo te viene de nuevo y sufres mucho porque piensas que los bebés son más frágiles de lo que lo son en realidad. Está claro que necesitan nuestra atención constante, pero respiramos tranquilas al ver que pasan un resfriado como cualquiera. Y no es que con el que viene luego nos dejemos de preocupar, es que con el primero ya hemos aprendido la lección, le das la epiretal y listo. A sudar en camita y esperar que baje esa fiebre.
 
Yo por lo menos me preocupo igual por mis dos hijos y les atiendo exactamente en las mismas cosas, porque hay que dejarles ser autónomos, A LOS DOS, o a todos los que tengas, independientemente de quien ha nacido primero. El primogénito nos sirve como de guia, por lo que con el segundo ya lo tienes casi todo hecho, por muy diferentes que sean. Ya sabes preparar biberones, preparar potitos, cambiar culitos, en fín lo tienes todo por la mano y lo que antes te costaba horrores ahora lo haces por inercia.
 
Creo que hay que tratar a los niños de igual forma, pero el carácter de estos a medida que van creciendo hace que a cada uno le tengas que prestar la atención que necesite según su personalidad y su forma de ser

Los beneficios de la hipoterapia en los niños

 

hipo

La hipoterapia, es una terapia física alternativa basada en la utilización de caballos para la rehabilitación de personas con afecciones tanto físicas como mentales.

Ha demostrado ser altamente beneficiosa no sólo por la estimulación muscular y motora que producen los movimientos del caballo, sino que también por la relación afectiva que se genera entre el paciente y el animal, con resultados que exceden las expectativas médicas para algunos enfermos, sobretodo en el caso de niños.

El trote del caballo estimula los movimientos de su jinete con diferentes vaivenes, a través de los 110 movimientos que el equino realiza cada minuto, siendo un ejercicio muchísimo más activo que cualquier otra terapia física que pueda realizarse.

Pero el tratamiento no sólo se basa en montar el caballo, sino que se realizan otro tipo de ejercicios acostados sobre el lomo, de pie y en diferentes posiciones, siempre en caballos entrenados para éste tipo de terapias, por lo que no hay riesgo.

El factor emocional es también muy importante. El vínculo que se genera no es sólo terapéutico, sino que de afectividad y protección. El niño se siente protegido sobre el caballo. Pequeños con autismo han demostrado sentimientos hacia el caballo, los que no lograban expresar a sus cercanos. Niños con síndrome de Down y problemas de atención y conductuales, también se han visto beneficiados.

Dentro de las afecciones físicas en las que se usa la hipoterapia, se destacan la parálisis cerebral, espina bífida, ceguera, pérdida o falta de miembros, problemas de postura, distrofia muscular, etc.

En casi todas las ciudades existen centros en los que se practica la hipoterapia, sólo basta consultar a su médico o terapeuta, quienes le podrán guiar a un especialista.

Dame, dame, dame

Eso es lo que los niños suelen decir de pequeños. Eso o  "para mí, para mí". Los niños son muy celosos en las primeras etapas de la vida y, si por ellos fuera, tendrían un montón de cosas, todas las que vieran y les gustaran estarían en su carro de la compra y, si no cabieran todas, ya se las ingeniarían para que sí cupieran.

Desde que son pequeños debemos educar a nuestros hijos para que sepan que todos los caprichos que ellos tienen y todas las cosas que ven y desean no pueden tenerlas porque no es posible. A ellos no les vale que sus padres le digan que no le compran una cosa "porque no", porque a nadie nos gusta esa respuesta (pensad en vosotros cuando érais niños). Tampoco van a entender un planteamiento tan complicado como que "la economía está muy mal y con el sueldo del mes no llegamos porque…". Vamos, eso no lo entendemos ni nosotros mismos, que ya hacemos malabares para llegar a fin de mes sin comprar caprichos y llevando un antifaz en los ojos para no ver nada que no podamos comprar…

Los niños son niños, si, pero también saben entender las cosas y hay que explicarles el por qué de las cosas. Si no se puede comprar algo hay que explicarle el motivo, no zanjar el asunto con un "porque no" ya que eso lo único que conseguirá es que el niño desee más aún ese objeto y empiece a patalear, chillar, o se enfade y no nos quiera dirigir la palabra (con lo que nos sentiremos culpables y acabaremos comprándoselo).

De vez en cuando, al menos desde mi punto de vista, si es bueno darles algún que otro caprichito, siempre y cuando podamos permitídnoslo y el niño o niña se haya portado bien. Es como un regalito por ser como es. Seguro que nos lo agradecerán, y nos recordará a la ilusión que nosotros vivimos o hemos vivido cuando nos han regalado algo.

Familias monoparentales

Las familias monoparentales, las formadas por un único progenitor con uno o varios hijos a cargo, van en aumento a medida que crece el número de divorcios y separaciones. Educar a los hijos e hijas, cuando se debe ejercer de padre y madre a la vez, es una tarea difícil, pero no imposible.

En España todavía el 80% de la población vive en grupos familiares, frente al 63% de los europeos, y, a pesar de nuestras bajas tasas de natalidad, seguimos siendo el país de la UE con menor número de hogares de una sola persona.

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Lo que le está ocurriendo a la familia española, es que se está transformando como consecuencia de los cambios demográficos, socioeconómicos y en el sistema de valores, y, junto a las fórmulas tradicionales, están apareciendo otras nuevas, entre las cuales la más numerosa es la de la familia monoparental, es decir, la formada por un único progenitor con uno o varios hijos no emancipados.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), este tipo de familias representa un 10% del total. La mayoría de ellas –un 90%– tiene al frente a una mujer.

El afecto y la flexibilidad, por un lado, y la autoridad y la norma, por otro, son ingredientes básicos de la educación en el ámbito familiar que se reparten o intercambian ambos progenitores. En ausencia de uno de ellos, ambas funciones debe representarlas siempre la misma persona, una tarea que, sin ser imposible, exige mayor esfuerzo que cuando es compartida.

La música en todos lados

 

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La música es un elemento maravilloso para los niños pequeños. Los ayuda a comprender cosas tan importantes como la coordinación corporal, la consistencia de los objetos, a entender su cuerpo e incluso algo de matemáticas.

Pero no es necesario contar con algún instrumento formal para hacer música, cualquier objeto nos sirve. La percusión es una de las cosas que más utilizo con los niños pequeños, ya que es bastante lúdica y pedagógica, además los instrumentos se encuentran en todos lados. Al caminar podemos ir golpeando rítmicamente los pies sobre el suelo. 1, 2,3 y un salto. Créanme, los chicos lo adoran, luego cuatro golpecitos a la mesa y aplaudimos. También podemos intercalar los aplausos con pequeños palmoteos a las piernas. Los niños adoran descubrir que pueden hacer sonidos con su propio cuerpo.

Al final recorremos la casa haciendo música con todo lo que encontramos, de a poco los chicos van encontrando el ritmo, no hay que forzarlos, ellos hace su propia obra. Es importante felicitarlos por sus creaciones, pues se sentirán muy orgullosos de ellas. Hemos encontrado una forma de jugar muy completa y a la vez muy divertida.

Elegir el mejor juguete

En el mercado, hay cientos de miles de juguetes, unos buenos y otros no tanto. La gama va desde aquellos que no cumplen siquiera las mínimas normas de seguridad hasta los que, además de seguros y divertidos, están concebidos con un claro propósito pedagógico. Elegir bien dentro de esa amplia oferta no siempre es fácil, porque no se trata únicamente de saber cuál es el mejor juguete, sino también cuál es el más apropiado para el niño que va a utilizarlo.

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Elegir los mejores juguetes para nuestros hijos no siempre es una tarea sencilla. El mejor juguete no es necesariamente el más caro, sino el que, además de seguro, se adapta a las necesidades del niño y le procura diversión y entretenimiento.

“Los buenos juguetes son seguros, duraderos, atractivos, manejables y con unas instrucciones completas y comprensibles. Han de estar correctamente concebidos desde el punto de vista pedagógico, no transmitir valores negativos (sexismo, racismo, violencia…), permitir al niño ser el protagonista del juego y, lo más importante, han de ser divertidos, entretenidos y atractivos para sus destinatarios”. La definición la han elaborado los expertos del Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU), una institución sin ánimo de lucro que desde hace más de doce años publica una guía con información detallada sobre los juguetes de calidad más apropiados a las necesidades lúdicas y pedagógicas de los niños, desde que nacen hasta más de 12 años.