La primavera la sangre altera

El buen tiempo está a punto de llegar y pasear con el bebé al aire libre le permite disfrutar de todos los beneficios del sol, que tonifica la piel y fortalece los huesos, gracias a la producción de vitamina D.

Además, la naturaleza que florece, los jardines que se llenan de otros niños y niñas y los días que se alargan, ayudan a los pequeños y pequeñas a coger confianza con el mundo exterior, a mejorar la seguridad en sí mismos y a relacionarse con otras personas.

El único problema a tener en cuenta son los cambios de temperatura. En cuanto el sol desaparece, todavía refresca bastante. Según la biometeorología (que estudia los efectos de los agentes atmosféricos en el organismo), niños y niñas son particularmente sensibles a los cambios de temperatura, porque su sistema nervioso tiene menor capacidad de adaptación.

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En estas fechas las temperaturas empiezan a ascender y dudamos si seguir abrigándoles, porque aún no acaba de hacer buen tiempo, o bien en si ponerles ya una ropita algo más ligera. La solución aconsejada por los y las expertas es la "técnica de la cebolla", que consiste en vestirles a capas, para poder ir destapándoles en las horas más cálidas. El riesgo de abrigarle demasiado o demasiado poco es el de que suden inútilmente o, en el peor de los casos, que se constipen.

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Contra el estrés prenatal

Aunque el embarazo no está asociado a un mayor riesgo de sufrir trastornos por ansiedad o depresión, muchas mujeres lo viven como un periodo estresante que, de no solucionarse, puede acarrear ciertos problemas de desarrollo y comportamiento en el niño o niña.

Recientemente, un estudio sugiere que utilizar música tranquila como herramienta para ayudar a la relajación, que apacigüe el estrés y la tensión y, a su vez, que libre del insomnio, ayudaría a las mujeres embarazadas a calmar el estrés prenatal y a aliviar los efectos que éste provoca a los recién nacidos.

El embarazo es un periodo vital muy importante que muchas mujeres viven con un alto índice de estrés y, por este motivo, cualquier intervención que mejore los síntomas es bienvenida. Insisten, además que escuchar música sería una de las formas más simples, autogestionadas y económicas de manejar el estrés prenatal. Tan fácil como recostarse y escuchar música relajante.

Cada mujer puede escuchar las canciones que más le relajen, aunque entre la preferida está la música clásica. Autores como Mozart o Vivaldi triunfan entre las embarazadas. Si no es tu caso y las piezas clásicas no te motivan, prueba a realizar una selección de grupos o artistas que te gusten y elige sus canciones más lentas.

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Náuseas en el embarazo

Popularmente, las náuseas han sido asociadas como el primer síntoma del embarazo, lo que no dista de ser verdad. Este desagradable fenómeno, suele aparece bastante temprano en la gestación y es común a la mayoría de las mujeres, las que en el primer trimestre afirman “no poder soportar nada de lo que comen”.

 

 No hay película en que la embarazada no sea retratada a través de vómitos y malestares estomacales  (obviamente creadas por hombres).  Pero lo que parecía ser un mito, que pretendía dejar a las mujeres (una vez más como histéricas) es una realidad médica.

 

Suelen ser más abundantes en el primer embarazo y embarazos múltiples,  y su origen, aunque no comprobado, estaría en alteraciones metabólicas y hormonales, que afectan al sistema gástrico. Generalmente son más fuertes durante la cuarta y octava semana.  A partir de la décima semana de embarazo tienden a desaparecer.

 

 Generalmente su tratamiento sólo consiste en ingerir abundantes líquidos y suplementos vitamínicos, pero existen casos, por suerte bastantes aislados, en los que se requiere un tratamiento médico más severo. Lo importante es mantenerse siempre hidratada y con una alimentación que incluya los nutrientes necesarios para asegurar un correcto desarrollo del bebé en camino.  Total, todo quedará en anécdota una vez que tengamos a nuestro pequeño entre los brazos.

Trabajar en casa

Quizás, muchas veces hayas pensado lo genial que sería poder trabajar en casa y poder así cuidar de los hijos e hijas pequeños.

Es una buena idea, siempre y cuando se establezcan unas pautas y unas normas. Sino, el padre o la madre puede terminar más desquiciado que en la oficina. Por eso, aunque trabajar en casa puede ser cómodo y flexible, presenta desafíos exclusivos que requieren soluciones exclusivas.

Es muy importante planificar quién puede hacerse cargo de los hijos e hijas mientras se trabaja. Aunque sea una ayuda de unas horas cada día, será más fácil planificar reuniones, llamadas y también concentrarse en una tarea.

También se debe establecer un hábito de ‘ir al trabajo’, aun cuando el despacho esté en la habitación de al lado. Esto requiere una hora de levantarse, prepararse y ponerse a trabajar. Al igual que en un puesto de trabajo ‘normal’ necesitará un descanso para tomar un café o salir a despejarse.

Otra ayuda es crear un espacio propio de trabajo y que los y las demás entiendan y respeten que está trabajando. Sobre todo si la oficina es la mesa de la cocina.

Aunque se pueda tener un horario más flexible, se debe definir uno que sea sólo para trabajar. Así se podrán planificar esas reuniones o llamadas sin que eso genere estrés o tensiones.

Al igual que con el trabajo, debemos crear un tiempo que sea exclusivo para los hijos e hijas. Así sabrán que aunque esté trabajando, el padre o la madre también tendrá un rato para el juego, la conversación o para ayudarles con los deberes.

Integración escolar

Entiendo y pienso la integración escolar sólo como un engranaje de una integración más amplia: la Integración Social, y si bien no me propongo aquí trascender las fronteras de lo escolar, quiero, sí, dejar latente la idea de la necesidad de integración de las personas con discapacidad “más allá de la escuela”: cumpleaños, fiestas familiares, clubes, colonias; en fin: “agrandar” el mundo.
La integración escolar no es per se, sino que es un camino a construir, un camino complejo abarrotado de interrogantes y dificultades. La integración de niños con discapacidad en las escuelas “comunes” no es una tarea fácil pero sí posible. Lo sabemos. Y sabemos también que las “buenas voluntades” son un inicio de este proceso que abre puertas e insta a los actores involucrados a “ponerse en marcha”, pero somos conscientes de que esto no es suficiente.
Tengo motivos fundados para confiar en la posibilidad de instalar y abrir puertas a niños y a adultos con discapacidad por medio de la concientización del tema a nivel social. Y la escuela es una de las instituciones donde se puede comenzar a trabajar en ello: un ámbito importante donde la experiencia sobre la tarea pueda efectivizarse y que, más allá de la eficacia en la resolución, les permita a los niños con discapacidad “estar con otros niños”.

Anemia tras el parto

El parto es uno de los trabajos más duros por los que puede pasar una persona, en este caso una mujer. El cuerpo hace un esfuerzo muy grande, sobre todo en procesos muy largos y la pérdida de sangre suele ser abundante.

Por eso, durante el embarazo, el personal médico realiza diversos análisis y controla, sobre todo, el nivel de hierro a través de la hemoglobina. A casi todas las embarazadas se les receta complementos vitamínicos que contengan hierro para llegar con un buen nivel a la hora del parto.

Después de dar a luz, al día siguiente, a la mamá se le realizará otro análisis de sangre para ver cómo se ha quedado su organismo. Es bastante frecuente que las mujeres se queden débiles e incluso con anemia, así que se les volverá recetar hierro para recuperar.

En descanso y una buena alimentación es fundamental también para una pronta recuperación. Hay que tener en cuenta que a la anemia se le pueden sumar pocas horas de sueño, sobre todo al principio, y el desgaste que supone amamantar a un recién nacido.

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