El síndrome premenstrual en las adolescentes

Las vemos como nuestras niñas, pero ellas ya empezaron el camino a ser mujer y experimentan varios de los problemas que nos aquejan como género. Uno de ellos es el síndrome premenstrual, el que puede ser inexistente en la mayoría o causar gran incomodidad y dolor en chicas que aún no llegan a los 12 años.

pms Se conoce como Síndrome premenstrual a aquellas molestias que comienzan a aparecer dos semanas antes del comiendo del período menstrual. En las adolescentes, ello se puede traducir en fuertes dolores en la zona pélvica, mayor sensibilidad e irritabilidad, el sentirse “hinchadas,” e incluso en un estado parecido al depresivo.

La mejor manera de pesquisarlo y a la vez ayudar a nuestra hija es demostrarle que como mujeres no sólo somos sus madres, sino que también sus confidentes y principales aliadas en su proceso de convertirse en mujeres. Las adolescentes deben saber que el acudir a mamá nunca será un problema, sino que una fuente de apoyo y por sobretodo alivio.

Una vez que nuestra hija comienza a menstruar puede ser el momento ideal para su primera consulta con una ginecóloga especializada en adolescentes, quien podrá dar una guía más amplia a las chicas gracias a su experiencia. Si la joven muestra algún signo de síndrome premenstrual o cualquier molestia asociada con su periodo, es importante volver a consultar para descartar cualquier otra patología.

Muchas chicas se ven avergonzadas de discutir el tema con sus madres, por ello recalquémosles que nosotras pasamos por lo mismo y aún lo hacemos. Una buena medida es llevar un diario que relate lo que nuestra hija experimenta durante su ciclo, lo que será de gran ayuda al médico a la hora de hacer un diagnostico o prescribir alguna terapia para disminuir las molestias de “esos días.”

Imagen: Super Stock

Adolescentes y automóviles

Si hay algo que desean nuestros hijos adolescentes es conducir. Todos quieren manejar su propio auto, ser independientes, desplazarse y no tener que depender de nosotras para reunirse con sus amigos y hacer sus actividades cotidianas.

Pero es muy importante que ya sea para ir a la escuela diariamente o al conducir con alquiler de coche Ibiza, nuestros hijos estén al tanto de los enormes riesgos que implica conducir un automóvil.

Un accidente de tráfico es algo que ningún joven puede pasar. Pongamos por ejemplo el caso (verídico, sucedió en un pequeño poblado a las afueras de Madrid hace poco más de dos años), de dos chicas (primas) que escapan de casa en la noche para pasar un rato con el novio de una de ellas y otros amigos. Beben un poco, el novio se ofrece a llevarlas a casa a eso de la una de la mañana para que puedan ir al baño y descansar. Al momento de girar en la entrada al poblado, otro coche, conducido con una persona que bebió mucho más que ellos, los impacta de frente. El novio y una de las chicas sólo sufren heridas menores. La prima, que no usaba el cinturón de seguridad ("vamos muy cerca, no hace falta"), sale disparada por el parabrisas, impacta con su cuello en una piedra y muere de forma instantánea.

El problema no es sólo para esta chica, quien perdió su vida de forma completamente inútil sólo a los 17 años, sino para su prima y su novio. Claro, ellos sobrevivieron, pero la propia culpa del sobreviviente es a veces una carga demasiado dura para cargar. Más de un año después, ambos siguen asistiendo a terapia psicológica y han visto afectados otros muchos aspectos de su vida.

Por ello es fundamental hablar mucho con nuestros hijos de la responsabilidad que implica conducir, de todos los riesgos que enfrentan, y del valor de hacerlo de forma responsable y segura.

Ser diferente

Los niños y niñas no son todos iguales. Si lo fueran el mundo sería algo aburrido y sin vida. Tanto los niños como las niñas son diferentes, no sólo por su sexo y las diferencias que conlleva eso, sino porque tienen distinto color de ojos, distinta forma física, estatura,… Todo herencia de unos padres que le han dado la vida.

Sin embargo, cuando esos niños son diferentes, porque son más gorditos o más altos, o más bajos, o tienen una deficiencia, suelen ser el centro de atención para mofarse de ellos, la mayoría de las veces por sus propios compañeros de clase, sufriendo un acoso psicológico tal que algunos dejan la escuela u ocultan sus miedos u odios a ir a la escuela bajo enfermedades, o un deje en las tareas de clase para que los echen del colegio.

Cuando son pequeños esas diferencias no son tan grandes, de hecho ellos apenas si se dan cuenta. Pero cuando los padres lo comentan, como cualquier padre o madre solemos hablar de los compañeros de nuestros hijos y alguna que otra vez se nos habrá escapado algún  comentario con respecto a otro niño que nuestro hijo o hija habrá oído. Son esos estereotipos que nosotros les enseñamos lo que hace que los niños no acepten a la gente diferente y los excluya del mundo, no sólo el suyo, sino de toda la sociedad.

Hay que enseñarles a los niños que ser diferente no es algo malo, tampoco es que sea bueno ir siempre en contra de la sociedad, porque también te discriminan de ese modo. Pero lo que tienen que aprender es valorar a las personas por lo que tienen dentro, no por su aspecto o físico, o estatura… Y eso también la sociedad (televisión, prensa, radio, internet…) ha de darse cuenta porque lo único que hacemos con ello es crear una sociedad donde, si no eres una persona de 90-60-90 en el caso de las mujeres, o un "sex-man" en el caso de los hombres, entonces no eres nada.

Dejémonos llevar por nuestros hijos y veamos con sus ojos que un niño no es alto o bajo, sordo, ciego o gordo… Es un niño o una niña con quien jugar, a quien querer y con la que conversar.

Qué nos esperamos entre los 9 y los 12 meses

Al igual que hicimos en un artículo anterior en el que te pusimos algunas de las características que podías encontrarte en un niño o niña de entre 8 y 9 meses, queremos informarte también de lo que te puedes esperar entre los 9 y los 12 meses de un niño o niña.

Entre las características que se dan están:

  • Adquiere mayor velocidad gateando y aumenta su curiosidad. Es posible que incluso comience a agarrarse a muebles para levantarse y se mantiene así durante unos segundos.
  • A esta edad es muy hábil cogiendo las cosas y manipulándolas. La coordinación índice-pulgar está casi lograda así que puede hacer movimientos en forma de pinza sin problemas.
  • Puede introducir objetos en un lugar y después sacarlos (de hecho será uno de sus juegos favoritos).
  • Es capaz de obedecer órdenes sencillas (como deja eso, no lo toques, etc.).
  • Le gusta comenzar a comer solo, más aún cuando, en su guardería, así le enseñen.
  • Es capaz de levantarse solo agarrándose a las cosas e incluso de dar sus primeros pasos con agarre.

Anestesia en niños

 

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Cuando escuchamos de parte del médico que nuestro hijo va a requerir de una intervención quirúrgica, por menor que esta sea, por nuestra mente pasan cien escenarios distintos. Una de nuestras preocupaciones siempre va a ir por la anestesia, ya que hemos escuchado muchas historias acerca de sus peligros y lo que puede salir mal.

Si bien no existe cirugía sin riesgos y la anestesia es parte importante de ellos, se trata de un riesgo mínimo. Existen anestesistas pediátricos especializados, los que van a realizar un examen previo al niño, descartando aquellas condiciones peligrosas, y preparando el escenario para una operación exitosa.

Se recomienda intervenir al pequeño bajo anestesia general, pues los pequeños estarán ansiosos ante un escenario atemorizador, con extraños y alejados de sus padres. Primero se les dará a inhalar un gas para dormirse, y luego se administrará el anestésico endovenoso.

La anestesia general tiene un efecto amnésico, es decir los chicos no recordarán nada de la intervención. En la mayoría de los casos, y con permiso del cirujano, podemos estar con nuestro hijo cuando despierte en la sala de recuperación, para darle el apoyo y seguridad necesaria.

Donar la sangre del cordón umbilical

Hoy en día, a las mujeres embarazadas, les preguntarán si quieren ser donantes de la sangre del cordón umbilical. Es una decisión personal pero es algo que no perjudica al bebé ni a la madre y que puede servir para ayudar a otros niños o niñas.

La sangre del cordón umbilical, al igual que la médula ósea es rica en células madre. Estas partículas son células maestras capaces de crear los componentes principales de la sangre humana y del sistema inmunológico. A partir de ellas se forman glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Por eso la sangre del cordón puede ser utilizada para el tratamiento de enfermedades de la sangre y de tipo genético.

Las ventajas de utilizar esta sangre son, entre otras, la facilidad de su obtención, ya que nos hay riesgo ni molestia para la madre o para el bebé. Además, es un material de deshecho que, si no se utiliza para eso, se va a tirar.

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Tiene poca probabilidad de transmisión de infecciones y permite el uso de trasplantes de donantes parcialmente compatibles.

Su disponibilidad es muy rápida, ya que está ubica da en bancos.

Por último, estas células poseen una mayor capacidad de crecimiento.

En la sanidad pública, debemos saber que ésta sangre que se guarda no es para el uso del bebé donante sino para otros que así lo necesiten. El uso particular sólo se lleva a cabo a través de clínicas privadas por un elevado coste mensual o anual.

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