Elegir una silla de paseo

Según se acerca la llegada del bebé todo son elecciones: cuna, ropa, accesorios…

Una de las más importantes es elegir una buena silleta, ya que nos acompañará durante el crecimiento de nuestro hijo o hija.

Hoy en día existen infinidad de clases de sillas de paseo: de 3 ruedas, de 4, modernas, clásicas, con capazo, con grupo cero…

A la hora de comprar, debemos tener claro cuál es el uso que vamos a darle para realizar la elección correcta. Además del diseño, hay otras utilidades y funciones que nos tienen que gustar.

1205337802-h62silla

Si le vamos a dar un uso diario, con desplazamientos en coche, debe ser una silla ligera, que se pliegue fácilmente y que no ocupe mucho espacio. Y por supuesto, que sea cómoda para el bebé y que tenga una estructura resistente con buenos ejes en las ruedas.

Para suelos irregulares como el campo o la playa son muy prácticos los cochecitos de tres ruedas o los de cuatro más grandes. Algunos vienen con amortiguación y ruedas hinchables. Para su uso en cuidad, convienen los modelos más compactos.

Debemos valorar también los complementos que trae la silla como el capazo, la silla para el coche hasta los 8 o 9 meses, la sombrilla, el cubrepiés…

También es importante calcular el espacio que tenemos en el maletero o en el ascensor, para asegurarnos que podremos manjar la silleta sin dificultades.

Creando con plastilina

 

darabuc-carbassa-plastilina

Uno de los mejores materiales para usar con los pequeños es la plastilina. No sólo les permite crear formas y figuras, sino que además es un excelente elemento para ayudarles a desarrollar su motricidad fina, ayudando a precisar los movimientos de dedos y manos.

Es fácil de encontrar en cualquier tienda y existe una gran variedad de colores. Lo importante es encontrar una marca que no sea tóxica, ya que muchas fábricas tienden a descuidar ese aspecto y son los padres y maestras los que debemos preocuparnos de la seguridad de los niños, sobretodo los más chiquitos que suelen llevarse todo a la boca.

Yo prefiero utilizar la llamada “Súper masa” o “Play Doh”. Es algo más cara, pero no tiene ningún nivel de toxicidad, no deja olor ni mancha. Además es muy fácil de usar, sobretodo para los niños más pequeños (La uso con uno de dos años)

Una opción muy recomendada y además muy económica y divertida, es preparar nuestra “masa” en el hogar. Sólo necesitamos harina, agua, y algo de sal para ayudar a conservarla. Hacemos una mezcla con la consistencia suficiente para poder crear formas, y dejamos que los pequeños se diviertan. Una vez que las creaciones estén listas las dejamos secar (para que sea más rápido podemos utilizar un secador de cabello). Una vez endurecidas, los niños las pueden pintar con tempera. Doble diversión.

Cuba y el fortalecimiento educativo

Cuba se había propuesto en el 2008  fortalecer la enseñanza de los más de 40 mil niños y adolescentes con necesidades educativas especiales, en conjunto con otros organismos y las asociaciones de discapacitados, según informó en La Habana,
 la directora nacional de Educación Especial, Moraima Orozco.
 
También subrayó que una de las prioridades será la atención a menores con trastornos de la conducta,lo que mejorará la instrucción que se les ofrece. Agregó Orozco que en las escuelas se insistirá en la formación de valores mediante diferentes planes de estudios, para favorecer la instrucción integral de los alumnos en materias como educación estética, artística, física, sexual y preparación laboral.
Se trata, explicó la funcionaria a la emisora Radio Rebelde, de velar por la integración plena y social de esos niños y adolescentes con características especiales o desviaciones en su comportamiento.
 
Otro propósito será crear con el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social las condiciones necesarias para el desarrollo de la formación laboral de esos alumnos, con el fin de garantizar con éxito la integración socio-laboral de cada uno de los egresados.

El periodo fetal (II)

-De 21 a 25 semanas: En esta etapa del embarazo se suele ganar más peso porque el feto está más desarrollado y comienza a engordar. Antes también lo hacía pero la prioridad estaba en “formar” al individuo, no en dotarle de masa corporal, cosa que se hace a partir de esta semana. Su piel adquiere así un toque rojizo y la encontraremos muy arrugada, también debido a que “tiene que engordarse” más y esa piel que vemos es necesaria para que todo su cuerpo esté cubierto de piel (parece extraño pero la piel sabe perfectamente cuánto crecer para cubrir por completo al niño).

- De 26 a 29 semanas: Los ojos se abren por primera vez y su piel ya no está arrugada sino que ya tiene el peso “medio” normal de un bebé de esas semanas, aunque aún nos queda que vuelva a dar otro “estirón” dentro de la madre. En estas semanas suelen ocurrir los casos de “embarazos prematuros”; antiguamente los embarazos en este periodo no solían salir bien y el bebé acababa muriendo pero hoy en día, con los cuidados necesarios, el que un bebé nazca prematuro no tiene dificultad alguna (salvo casos, claro está).
 
- De 30 a 34 semanas: Comienza a desaparecer esa protección que dijimos antes (el virtex y el lanugo) y empieza a engordar algo más.
 
- De 35 semanas al final: Engordar, engordar, engordar… Es el último término y necesita estar gordito para nacer (aunque no demasiado o no entrará por donde debe).
 
 Y ya sólo nos quedará el parto para dar a luz a esa cosita que ha estado 9 meses en nuestra barriga y por lo que tanto hemos ansiado.

Descansar en su propio dormitorio

Para los pequeños puede ser difícil acostumbrarse a dormir solos. Antes que nada podemos decir que es perfectamente normal. Por absurdo que parezca, un bebé no nace sabiendo dormir. Así como comer, caminar e incluso sostener su propia cabeza en posición erguida, todo ser humano debe aprender a dormir. No es fácil. Hay dos aprendizajes que son lentos y que deben tomarse con paciencia. En primer lugar, el bebé debe aprender a dormirse, es decir, a conciliar el sueño. Muchos bebés sólo pueden conciliar el sueño mientras comen, es decir, ya sea pegados al cuerpo de su mamá si toman pecho o tomando su biberón. Otros bebés pueden lograr dormirse sustituyendo estas dos cosas por un chupete plástico. De hecho, cuando nos acercamos a ver un bebé que duerme podemos ver que siguen manteniendo el reflejo de succión moviendo sus labios como si estuvieran succionando (este movimiento se llama movimiento peristáltico) y tomando leche. En esta etapa es muy importante tener paciencia pues no debemos dar por sentado que el bebé sabe dormirse. Necesita ir aprendiendo poco a poco. Otro aprendizaje lento a realizar es el hecho de “volverse” a dormir. Todos los seres humanos, incluso adultos, nos despertamos normalmente por la noche. Una o dos veces, pero cuando ya somos grandes ni siquiera nos damos cuenta. Simplemente volvemos a retomar el hilo del sueño de forma imperceptible. Pero esa forma de seguir durmiendo, también es un aprendizaje bastante lento. Así que a armarnos de paciencia para poder calmar y darle seguridad a ese pequeñito que tanto amamos hasta que logre realizar esos dos aprendizajes.

Una vez logrados, y hay que aclarar que no hay una edad para ello, el pequeño puede dormir en su propia habitación. La cuestión es que muchos niños no quieren. Hay que reconocer que muchos no desean alejarse porque se les impuso prematuramente la idea de que deberían dormir solos a pesar de que lloraran o sintieran miedo. Otros simplemente se sienten muy cómodos cerca de los brazos de mamá y papá.

Por ello es importante que su dormitorio sea un espacio colorido y agradable. Lleno de las cosas que más disfrutan, con un ambiente diseñado de forma segura y cómoda para ellos. La ropa de cama, las cortinas, los colores de los muros…todo debe tener una cierta armonía y ser placentero para el pequeño ocupante. Ya sea que elijamos pintar o utilizar papel pintado, que decidamos darle un estilo Montessori o un estilo tradicional al dormitorio, es fundamental que el niño participe en la toma de decisiones. Que poco a poco y de forma asertiva vaya sintiendo que es su propio espacio. El tomarse el tiempo de involucrarlo en la decoración eleva las probabilidades de que se enamore paulatinamente de su dormitorio y no llore o intente irse al dormitorio de los padres todos los días.

Otro elemento muy importante es que no forcemos a los pequeños. En el momento en que una noche tranquila nos puede hacer muchísima falta pues como mamás nos sentimos agotadas y cansadas, puede parecer lejano e inalcanzable el momento en que los niños duerman solos y toda la noche sin problema. Va a llegar, sólo es cosa de ayudarlos con amor y de armarnos de paciencia. 

Comer en la escuela

Una amiga que no trabaja fuera de casa tuvo a su primera hija y la niña salió mala comedora. Estaba desesperada con ella y cada comida era una pelea. Acababa chillándole y después se sentía fatal. La niña apenas comía y se pasaba las horas de la comida llorando. Yo le animaba para que le apuntara al comedor de la escuela, pero ella no quería porque tenía miedo a que no comiera nada. Además, su marido le decía que si ella estaba en casa, la pobre niña no iba a quedarse tantas horas en la escuela. Era evidente que no le tocaba a él pelear cada día con la niña. Si hubiera oído los llantos y los gritos no habría dicho lo mismo.

Finalmente, mi amiga se quedó embarazada y no le quedó más remedio que dejar a la niña en el comedor porque no se encontraba bien como para “luchar” con ella. Y se obró el milagro. Los primero días la niña comió poco, pero en una semana las profesoras le dijeron que comía todo.

Seguramente porque los demás niños también comen, o porque no tienen a nadie que haga caso de sus mañas, o porque si no acabas no sales al recreo, pero por lo que sea, en los comedores escolares la mayoría de los niños comen mejor que en casa. De paso aprenden a ser autónomos.

Mi amiga estaba como loca, “y yo tanto tiempo llevándome esos berrinches…”. Hubiera bastado con que le dejara una semana a modo de prueba, pero a veces les protegemos demasiado. Ahora, el fin de semana la niña sigue comiendo mal (aunque mejor que antes), pero ella ha cambiado de actitud. Como sabe que entre semana come bien, no se preocupa tanto, “Si no come, ya merendará”.