¿Por qué cuesta tanto un hijo?

Es la pregunta que muchos matrimonios y mujeres se hacen y no es una pregunta fácil de responder. La felicidad que entraña tener un hijo es algo increíble, pocas veces superada por otra cosa que no tenga relación con tu hijo o hija.

Pero muchas veces obviamos el hecho de que un niño supone muchos gastos desde el momento en que la madre conoce que está esperando un hijo. Nada más saber que esperamos un hijo solemos comprar alguna ropita de bebés, todos los hemos hecho, es como un símbolo que indica que es cierto nuestro estado.

Más adelante empieza la decoración del cuarto del bebé, si disponemos del mismo, claro, y  si no siempre tendremos que comprar cualquier cosa como la cuna, el colchón para la misma, un cambiador (si queremos claro), y, sobretodo, los juguetes, que ni madre ni padre podrá resistirse a comprar alguna cosilla, más aún si ya saben el sexo del bebé.

Una vez que nace los gastos suelen ir en ropa (que se les queda pequeña en poco tiempo), pañales (que no veáis lo que cuestan), leche (si no puede tomar la leche materna o ésta no es suficiente),…  Y conforme los niños van creciendo los gastos se van haciendo mayores, lo que significa, en muchos casos, y tal y como están los sueldos en España, que no hay mucho para caprichos de alguna clase, a no ser que ahorremos durante varios meses, y aún así a veces nos vemos con lo justo debido a que hay imprevistos de última hora que tenemos que hacernos cargo como cumpleaños (tanto el suyo como el de sus amigos, (las llamadas relaciones sociales), compras de última hora para el colegio,…

Eso sí, la persona que quiere tener un hijo hará todo lo posible y lo imposible para darle al mismo la mayor felicidad que pueda en el mundo.

Si no para en la cama…

El síndrome de las piernas inquietas o acromelalgia es un trastorno de tipo neurológico que afecta muy especialmente la calidad del sueño, en el que se experimentan sensaciones desagradables en las piernas que se suelen describir como si algo se estuviese deslizando sobre sus piernas, como si un insecto o un animal pequeño le caminara en las piernas, hormigueo…

Estas sensaciones suelen producirse en la zona de la pantorrilla, pero pueden afectar a cualquier parte de la pierna, desde el muslo hasta el tobillo. Una o ambas piernas pueden estar afectadas. Las personas con este síndrome tienen una necesidad irresistible de mover la extremidad afectada cuando se producen esas sensaciones.

Sin embargo, algunos pacientes no tienen una sensación definida, excepto la necesidad de movimiento. Los problemas del sueño son comunes en las personas con trastorno del sueño debido a que resulta difícil quedarse dormido.

Su causa es aún desconocida, pero hay estudios que inciden sobre determinados problemas en el transporte de hierro al cerebro y secundariamente, alteraciones en la síntesis de determinados neurotransmisores, como la dopamina. Parece claro que el síndrome de piernas inquietas tiene una potente base familiar y genética.

Algunos fármacos pueden favorecen la aparición del trastorno, razón por la cual es importante que informe a su médico de todo lo que esté tomando. Asimismo, estimulantes como la cafeína, la teína o los derivados del cacao pueden incrementarlo.

Los gestos en la infancia

Antes de hablar, los y las más pequeños se comunican a través de los gestos. Cuanto más inteligibles resulten, mayor será la facilidad para obtener riqueza verbal y, en consecuencia, el niño o la niña tendrá menos problemas en el momento de iniciar su escolarización.

El papel de padres y madres para que adquieran destreza no verbal con el fin de comunicarse es esencial, una habilidad que también favorece un mayor nivel socioeconómico de las familias.

Los niños y niñas que se comunican mediante gestos comprensibles cuando tienen poco más de un año tienen, a los cuatro años y medio, un vocabulario más rico que el de aquellos sin tanto abanico gestual, concluye un estudio reciente de la Universidad de Chicago (EE.UU.).

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Esta posterior riqueza verbal facilita, en consecuencia, la mejor preparación de los niños y niñas para la escuela. En estudios anteriores ya se había constatado que un buen vocabulario es una señal clave en el éxito escolar.

Esta conexión entre gestos y habla, que se produce en edades mucho más tempranas, podría convertirse en un buen foco de intervención si investigaciones posteriores corroboran que un mayor número de gestos redunda en un mayor vocabulario.

Consejos para principiantes: Cambiar el pañal a nuestro bebe

Un bebé necesita al día muchos cambios de pañal, sobretodo al principio porque los padres no queremos que esté mojado mucho tiempo. Como en el bebé son muy frecuentes las irritaciones o escoceduras, sobre todo en la zona del pañal ya que su piel es muy delicada, conviene cambiar con frecuencia los pañales para evitar estas complicaciones.

Antes de ponernos a cambiar el pañal a nuestro hijo conviene tener las manos limpias, bien lavándose con agua y jabón o utilizando las toallitas húmedas.

Debemos colocar el pañal de tal manera que el niño esté cómodo, es decir, no debemos apretárselo demasiado para que no le moleste, pero tampoco debemos dejarlo demasiado holgado porque puede haber escapes de orina.

El procedimiento de colocar el pañal es muy sencillo, y es un momento que tanto los padres como los educadores pueden utilizar para potenciar algunas capacidades de tipo afectivo (besos, caricias, y por tanto una forma de comunicarse), motriz y del lenguaje (momentos para hablarle y dirigirle palabras de cariño).

Este proceso podemos resumirlo en dos pasos:

1. Tumbamos al niño sobre un cambiador o toalla, lo cogemos por los pies, para elevar la pelvis, y colocamos debajo el pañal, teniendo cuidado que la parte media del pañal quede a la altura de los genitales.

2. Bajamos las piernas del niño, levantamos la parte delantera del pañal y lo cerramos con las cintas adhesivas.

De esta forma el bebé estará limpito y nosotros nos quedaremos tranquilos porque sabemos que lo hemos hecho bien, al menos hasta dentro de 3 horas que haya que volverle a cambiar el pañal.

Enseñarle a ahorrar

Los niños de hoy en día, supongo que como nosotros éramos cuando teníamos su edad, lo quieren todo y a veces no comprenden que es muy difícil llegar a fin de mes con el sueldo que se tiene, y encima sacar dinero para corresponderles con esas cositas que ven y piden y se quedan llorando si no se las compras porque tienen mucha ilusión, aunque a los 5 minutos esté tirado en el suelo porque ya se han cansado de jugar con eso.

En esos casos quizás lo mejor sea enseñarles a ahorrar a ellos mismos. No quiero decir que sean ellos quienes se compren sus caprichos, seguramente seremos nosotros los que seguiremos comprándoselos por tal de que no gasten lo que ahorran en su hucha, pero al menos así les inculcaremos que en la vida el dinero no crece de los árboles y que nosotros no vamos a trabajar recolectando esos árboles sino que es duro conseguir el dinero para vivir.

Lo primero que tenemos que hacer es comprarle (o hacerle) una hucha. Procuremos que no sea de cristal ni de ningún material que se pueda romper o astillar de tal modo que evitemos así que el niño pueda sufrir algún tipo de accidente, de cualquier tipo, por estar jugando o intentando abrir la hucha. Lo mejor es comprarla de plástico o de lata aunque estas últimas son más complicadas de abrir (salvo que ya traigan un sistema de apertura incluído).

Ahora bien, darle la hucha para ahorrar no es suficiente ya que los niños necesitan tener algún tipo de "mini- salario" para poder ir llenándola día a día así que lo siguiente sería ponerle una paga, bien semanal o diaria, que podemos relacionarla con las tareas del hogar, o su comportamiento, de tal manera que también educamos porque sabrá que se le da la paga si se porta bien y si hace algo malo (generalmente muy, muy malo) ese día no tendrá paga.

Al principio el niño estará loco de contento de tener su propia hucha, su propio dinero, y nos lo encontraremos varias veces abriendo la hucha y contándo las monedas o billetes que tiene para saber cuánto lleva ahorrado. Algunas veces seremos nosotros los que, sin que se entere, le metamos más dinero y exclame encantado que su dinero ha criado.

Pero tened cuidado, las huchas, sobretodo las que se pueden abrir o las que pueden fácilmente sacarse el dinero, no son aptas para niños pequeños ya que tenderán a meterse las monedas en la boca y podrían ahogarse. Para ellos es mejor utilizar otro modo (por ejemplo botes de las gominolas, que vienen cerrados por completo y para abrirlos hay que desenrroscar).

 

Llegó papa Noel

Madre mía! Papá Noel ha pasado por mi casa y ha dejado un montón de regalos para mis dos hijos…Será que se han portado muy bien, porque al levantarnos el día 25 el comedor de mi casa parecía la sección de juguetes de un centro comercial. No solamente estaban los dos o tres que iban de parte de sus papis, también estaban los regalos de los familiares que este año han decidido dejar sus regalos debajo de nuestro árbol, así que no podías dar dos pasos seguidos sin tropezarte con alguna cajita envuelta en papeles de colores. Imaginaros mis dos hijos. Estaba dando saltos de felicidad, se volvieron locos abriendo regalo tras regalo. Sabemos de sobra que no es bueno regalarles tantísimos juguetes a los niños, ya que tienen tantas cosas materiales que no saben valorarlas y no le dan la más mínima importancia a los nuevos juguetes que quedan olvidados en la habitación cuando pasa la emoción de las fiestas. Dicen que lo recomendable son dos juguetes por niño, pero en mi caso veo esa cifra imposible de cumplir ya que por mucho que los padres la llevemos a rajatabla los familiares, que son muchos, suelen regalarles también un regalo por persona, por lo que entre tías, tíos, abuelos y primos la casa se llena de juguetes que pasarán a la historia en cuanto se cansen de jugar con ellos. Nosotros este año hemos tratado de concienciar a la familia de que regalarles tantas chorradas llega a ser perjudicial para los niños y quedamos en que este año a parte de dos o tres juguetes se regalarían más cosas que podamos hacer servir, como por ejemplo un nórdico para cada uno para dormir, un par de fundas para poder vestir a los nórdicos, carteras para el cole, juegos de mesa que les ayude a desarrollar el juego en equipo y la agilidad mental, ropa de invierno que siempre hace falta…en fin, cosas que tienen más utilidad y que les durará más tiempo. Por supuesto todos estos regalos tienen sus dibujos pintados del Spider-man y de las Princesitas Disney, por lo que para ellos no dejan de ser juguetes y les encanta cuando lo ven. Tengo que decir que la mayoría de los familiares nos han hecho caso y la cosa ha ido bien, pero siempre hay alguna “listilla” que tiene que comprarles lo que a ella se le antoja pasando por encima de la decisión de los padres y da la casualidad que siempre tiene que ser la familia de parte del padre, por lo menos en mi caso es así. Mi suegra y mi cuñada no nos han hecho ni caso y le han comprado juguetes y encima juguetes que ocupan toda la habitación. Es increíble el poco caso que hacen y me molesta muchísimo que nunca respeten nuestras decisiones, pero bueno, es un tema que ya solucionará mi pareja con ellas.
Hay que enseñar a los pequeñajos de la casa que cualquier regalo que traiga papa Noel tiene que ser bien recibido y que no se trata de pedir solo juguetes que a veces ni siquiera sacarán de su caja, hay que incentivarles a que pidan cosas que les serán de utilidad.