Eructos

Una de las cosas que más miedo nos da a las madres cuando damos el pecho es el miedo a no sacarle el aire al bebé y a veces nos tiramos más de 20 minutos con el niño porque no ha eructado ni ha hecho amago de hacerlo, con la consiguiente preocupación por ello.

A veces suele ocurrir este problema pero para ello podemos intentar presionarle la barbilla con suavidad e incluso meter el dedo meñique en su boca de modo que le facilitamos el hecho de eructar (y suele funcionar).

Para que el bebé expulse los gases podemos usar varias posturas:

Una de ellas  es recostándolo sobre el hombro y dándole unas palmaditas en la espalda.

Otra puede ser sentado sobre nuestras rodillas y rodeado con uno de nuestros brazos para que se apoye en él.

También puede ser tumbado boca abajo con una de las manos nuestras sobre la espalda.

O bien boca arriba, doblándole las piernas por las rodillas sobre el abdomen.

Algunas veces, cuando los remedios naturales no alivian el hecho de que no pueda o no quiera eructar, se suele recurrir a algunos medicamentos que ayudan a sacar los gases del bebé. Estos medicamentos deben ser recetados por el pediatra ya que pueden tener algún efecto secundario sobre nuestro hijo, cosa que no debería ocurrir. Lo más seguro es que el pediatra nos facilite algún medicamento muy suave y sencillo de administrar, posiblemente en gotas.

Tened en cuenta también que algunas veces los niños no eructan porque no quieren hacerlo, porque no tienen esa necesidad; tampoco hay que obligarles salvo que los notemos raros.

 

¿Qué hacer si tiene ‘mamitis’?

Todos los niños y niñas pasan épocas en las que se sienten más inseguros y buscan la protección de su madre. Suele ser, generalmente, alrededor de los 13 mese de edad y cuando sucede, no te pierde de vista ni un momento, quiere que le cojas y le mimes…

Esto es la mamitis, una ansiedad por la separación de la madre. Es una fase normal del desarrollo que va disminuyendo gradualmente. Durante este periodo, el niño o la niña desea estar siempre con su madre y siente angustia si ella se aleja. Se siente inseguro, asustado, triste y a veces enfadado.

El llanto, los gritos o los caprichos son su manera de manifestar las emociones. Esta conducta no desaparece de un día para otro, pero hay algunos trucos que podemos probar para suavizarla.

Es importante tener paciencia y dulzura, ya que si percibe rabia o exasperación se sentirá más inseguro o insegura todavía. Contribuiría a aumentar su dependencia.

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También, que tenga ocasiones de independencia donde pueda vivir pequeñas experiencias en primera persona.

Cuando te alejes, despídete de modo afectuoso, explicándole cuándo volverás. Aunque no te entienda del todo, tu tono firme y tranquilo le calmará.

Déjale con personas conocidas y en un ambiente que conozca. Si se siente seguro la ‘mamitis’ irá desapareciendo.

Por último, aléjate gradualmente de él o de ella. Aumenta poro a poco los momentos de separación y su frecuencia.

Colorea su imaginación

Pintar es una de las actividades que más gusta a niños y niñas desde edades muy tempranas. Además, es muy estimulante para ellos, fomenta su imaginación, su coordinación y puede decirnos mucho de la personalidad de cada uno de ellos y ellas.

El dibujo puede ser libre, cuando son más pequeños y pequeñas, pero a medida que crecen les gustará colorear láminas de dibujos. Así, irán evolucionando sin salirse de los bordes e irán coordinando mejor la elección de colores, más acordes con la realidad.

Podemos adquirir en cualquier tienda infinidad de libros, de diferentes temáticas, para que coloreen. Pero también existen páginas en Internet donde poder descargar las láminas y formar cuadernos de pintura para nuestros hijos e hijas.

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Una muestra de ellos es la Web www.colorear.info. En ella podemos encontrar una gran cantidad de láminas ordenadas por temáticas. Si a los niños y niñas les gustan las películas de Disney, podrán disfrutar de los dibujos de Dumbo, La Cenicienta, Bob Esponja, Cars…

También podemos encontrar otras categorías como Barbie, Barrio Sésamo, Spiderman, Dinosaurios o Carnaval.

Una ventaja de estos sitios web es que podemos imprimir las láminas tantas veces como queramos.

www.decopintura.com

Pequeños genios

 

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Muchas veces soñamos con que nuestros hijos sean unos verdaderos genios desde pequeños, que deslumbren a los demás con sus conocimientos y talentos. Pero a veces los dones extra de los niños llamados “superdotados” vienen cargados con una dosis de angustia, irritabilidad y dificultad para relacionarse.

Dante, de 2 años y 10 meses, es el hijo de una amiga. Ya me había comentado lo adelantado que estaba el niño, lee, escribe, suma, resta, deletrea, memoriza las placas de los autos y hasta maneja algo de inglés, la verdad es que quede sorprendida al escucharlo. Hace un mes vinieron a casa y Dante se presentó como el chico cariñoso que siempre ha sido. De inmediato le pasamos algunos juguetes para que se entretuviese, algunas figuras de armar y él por su propia cuenta tomó un juego de Scrabble (El que tiene fichas con letras para armar palabras.) De inmediato hizo un abecedario perfecto. Todos quedamos helados, este chico de verdad impresiona.

Nico, mi vecino de 2 años, salió a jugar con él. Allí fue cuando noté la diferencia. Dante armaba figuras y para él eran un cuadrado y un triangulo, mientras que para Nico significaban una casa y una nube o un perro (guau guau como él los llama). A pesar de toda su genialidad, Dante perdía la escénica de la infancia, la posibilidad de imaginar. Para él todo era lógico, para Nico todo era susceptible a interpretación.

Luego los dos se acercaron al coche de la madre de Nico. Dante leyó las letras de la placa de registro correctamente, Nico imitó la forma en que su amiguito las leía y finalmente y con mucha seguridad dio su veredicto. Para él la placa decía: Mamá. Ante ello Dante se enfureció y lo golpeo bajo el argumento que no leyó correctamente. El error lo frustraba. Todo pasaba por la mente, no por el corazón, siempre iba a ganar la razón.

Sentí lástima por Dante y por todo lo que se estaba perdiendo y me di cuenta que más que hijos híper inteligentes y talentosos, lo único que deseo son niños que disfruten su infancia a pleno.

El ratoncito Pérez

A mi hijo de cinco años se le está empezando a mover su primer diente de leche y está como loco con eso de que el ratoncito Pérez le va a traer una moneda o un regalito. Seguramente será un regalito, ya que hoy en día con una moneda de euro no haces nada…
Bueno, a lo que iba: se ha levantado esta mañana y mientras almorzaba habrá notado que se movía un poco y me ha empezado a llamar desesperadamente. La verdad es que me he asustado cuando le he visto con su manilla en la boca urgando el diente. Por un momento he pensado que se había clavado algo en la encía…al contarme mi niño lo que le pasaba me he empezado a reir a carcajadas y le he dicho a mi pareja que nuestro hijo se estaba haciendo un hombrecito. Mi príncipe alucinaba cuando le hemos explicado que esto era como la peli que vio hace poco del ratoncito Pérez. Que en cuanto se le caiga el diente vendrá y le dejará debajo de la almohada un juguetito. Como es normal a su edad nos ha hecho infinidad de preguntas, pero la mejor con creces ha sido cuando nos ha preguntado como un ratoncillo tan pequeño podría traerle un juguete más grande que él. El pobre se habrá imaginado a un ratoncillo cargado con un súper juguete y le habrá dado pena. Le hemos contado que el ratoncito tiene ayudantes que le hechan una mano cuando el juguete pesa un poco, pero que igualmente Pérez tiene una fuerza descomunal que hará que cuando se le caiga el diente pueda subir a su litera sin ningún problema. Nos lo hemos pasado muy bien hablando de ese tema y mi hija pequeña que tiene tres años también se rebuscaba en la boca a ver si a ella también se le movía algún diente como a su hermano, ha sido muy gracioso. Eso es lo bueno de tener hijos, cada día hay cosas nuevas para todos que hay que saber llevar lo mejor posible y con buen humor. Los niños se creen todo lo que sus padres les cuentan y es increíble ver la inocencia que tienen y la ilusión que le ponen a las cosas. Que pena que todo esto se pierda a medida que nos vamos haciendo mayores.

Los dientes

Todos sabemos que los dientes es algo que molesta mucho a los niños y también a los papás porque es algo que no saben cómo aliviar al 100% ya que los mordedores o las gotas que nos recetan los pediatras no calman por completo el dolor y ver a tu hijo sufrir es algo que no le gusta a nadie.

Los dientes se forman a partir del cuarto mes de gestación, es decir, cuando estamos embarazadas ya están formándose los dientes, al menos internamente, pero no es hasta los 6 meses (aunque puede haber niños que empiecen antes o que lo hagan después) cuando comienzan a nacerle los dientes.

La fase de los dientes suele ser:

-         6-9 meses: Incisivos centrales inferiores.

-         8-11 meses: Incisivos centrales superiores.

-         9-12 meses: Incisivos laterales inferiores y superiores.

-         11-14 meses: Premolares inferiores y superiores.

-         7- 22 meses: Caninos inferiores y superiores.

-         24-30 meses: Molares inferiores y superiores.

 

La primera dentición de los pequeños es de sólo 20 dientes, los denominados dientes de leche, más pequeños, redondeados y lisos que los que tendrán ya cuando sean mayores. Sin embargo, no debemos descuidar la limpieza de los mismos ya que pueden surgir complicaciones con los dientes de leche como, por ejemplo, que cojan un virus y todos los dientes que le nazcan, los definitivos, lo hagan picados lo que conllevarán, no sólo un gasto para la familia, sino unos ratos de sufrimiento para los pequeños que podrán incluso aborrecer ir al dentista.

Los dientes es algo que no debemos olvidar nunca, debemos enseñarles a los pequeños cómo cepillarse y cómo tener cuidada la boca porque es una parte de nosotros muy importante, la usamos para hablar, para comer, para sonreír,…