Los primeros exámenes del bebé

Cuando un bebé nace, los médicos realizan un examen rápido de su estado antes de entregárselo a su madre, pero durante sus primeras horas de vida, tendrá sus primeros cuidados pediátricos, los que incluyen varias mediciones.

Recien_nacido_b Se analizará su sangre no sólo para conocer su estado actual, sino que también en la búsqueda de ciertas enfermedades genéticas. Cada país tiene regulaciones acerca de condiciones que se buscan obligatoriamente en el bebé, pero algunos hospitales añaden otras. En caso de que el historial familiar lo requiera, los doctores harán un análisis más profundo. Si la madre padeció diabetes gestacional, se medirá el nivel de azúcar del recién nacido.

Los bebés también serán medidos y pesados, y en muchos casos se les da una inyección de vitamina K. El pedíatra escuchará sus latidos, respiración y su cuerpo en busca de malformaciones a corregir.

Con frecuencia una enfermera vendrá a controlar la temperatura del recién nacido, ya que ellos tienen problemas para regularla, asegurándose que no tiene demasiado frío o calor, ajustando su nivel de abrigo.

Los ojos de los bebés son sensibles, y por ello se suelen aplicar gotas antibióticas en sus primeras horas, como manera de evitar infecciones que se hayan producido en el nacimiento y contacto con el mundo exterior.

Los exámenes continuaran durante su estadía en el hospital, y sus primeras visitas al pedíatra, asegurando que crezca sano y feliz.

Imagen: Tribuna Latina

La Pseudo alergia al chocolate

Luego de Pascua de Resurrección fueron varias las madres que acudieron con sus hijos a servicios médicos, preocupadas por la subida aparición de manchas corporales, heridas en la boca parecidas un afta, picazón, etc.

En la mayoría de los casos se trata de una reacción del cuerpo al consumo excesivo de una sustancia que causa algo conocido como pseudo alergia. En resumen, sus niños comieron demasiado chocolate por la excesiva generosidad del conejo de Pascua.

chocolate Si bien no se trata de una alergia o intolerancia peligrosa como el caso de la leche, gluten, huevo o maní, produce desagradables molestias que pueden durar varios días. Los casos suelen concentrarse en pequeños de entre tres y ocho años, sin importar que nunca hayan presentado una reacción adversa a dicho alimento.

Pero estas engañosas reacciones no sólo responden al consumo excesivo de chocolate, sino que también pueden darse con el consumo de mariscos, frutos secos, algunos tipos de carnes, etc.

Un niño que ya demostró ser proclive a una “falsa alergia alimentaría,” tiene mayores posibilidades de presentar otras de su tipo incluso en etapas posteriores de su vida, ya que poseen un sistema inmune sensible que reacciona de inmediato a la menor provocación, por más inocente que ésta sea.

Si nuestro niño padece alguno de los problemas descritos anteriormente, no debemos ponernos el sombrero de brujas malas y eliminar el chocolate de su vida, sino que cuidar que sea un consumo moderado y de productos de buena calidad, evitando aquellos llenos de colorantes y preservantes artificiales.

Si bien se trata de una condición benigna, es posible que el pediatra derive al pequeño a un médico especialista para que le realice un test de alergias como forma de prevención ante problemas que pueden ser más graves en futuras ocasiones.

Imagen: Daily Mail

Los niños tartamudos

Seguramente todos tuvimos en nuestra infancia a un compañerito tartamudo, quien era objeto de burlas por parte de la mayoría de los chicos.

La tartamudez, es un trastorno del habla que se caracteriza por la dificultad de juntar silabas para armar palabras. Se tiende a presentar alrededor de los dos años de edad, y es mucho más frecuente en niños que en niñas. Si bien aproximadamente un 20% de los chicos sufrirán en algún momento de su crecimiento este trastorno, sólo un 1% lo padecerá en forma crónica.

La dificultad para armar palabras no es el único síntoma de la tartamudez. Los chicos también pueden presentar un ritmo demasiado lento al hablar, problemas en el tono del habla, dificultad para mantener una respiración adecuada al elaborar palabras o frases, temblores y nerviosismo al intentar expresarse.

No existe una causa determinada para explicar porqué se produce, aunque los factores sicológicos tienden a influir. Los padres no debemos presionarles indicándoles que hablan mal, o que padecen de un problema. Podemos predicar con el ejemplo, reduciendo la velocidad en la que hablamos, pronunciando mejor las palabras, ayudando a que el chico se exprese más y utilizando frases y vocablos más sencillos y fáciles de decir.

Si el problema persiste, es bueno consultar con un terapista de lenguaje, quien no sólo va a trabajar con el pequeño, sino que indicará pautas a los padres para trabajar el problema en casa.

Lo más importante es que nuestro hijo se sienta normal, querido y que no se estigmatizado como “El Tartamudo”, ya que las etiquetas no se borran fácilmente.

Bebes con colico: Masaje especial

Algunas veces cuando tenemos un bebé, los cólicos es algo frecuente y algo doloroso para los pobres que nos hace ponernos furiosos y tristes porque sabemos que le está doliendo a nuestro hijo pero no podemos hacer nada.

Un masaje especial para ayudar a mitigar el dolor es el siguiente.

- Masajeamos el abdomen del bebé (debajo de las costillas) con una presión suave.

- Colocamos las manos sobre el vientre intentando que el bebé se relaje porque, normalmente, si está con un cólico, el sentir las manos en esa zona lo pondrá nervioso.

- Empezamos a mover las manos como si estuviéramos haciendo un hueco en la arena amoldándonos al vientre del bebé y haciéndolo durante dos o tres minutos, pero lentamente y sin presionar demasiado.

- A continuación doblamos las piernas del bebé y presionamos un poco hacía el vientre. Lo tenemos así unos segundos y relajamos.

- Ahora toca llevar las manos en círculos como si fuera un reloj, como si quisiéramos enfocar todo el dolor en ese círculo y, después, echarlo fuera, que será hacía abajo, hacia las rodillas.

Este masaje aliviará un poco el dolor del niño a la vez que nosotros habremos creado un vínculo especial con él. La mayoría de los cólicos suelen calmarse cuando nos masajeamos el vientre por lo que, hacerlo en el bebé, también debería surtir efecto.

Además, también se estimulará el sistema intestinal favoreciendo la expulsión de gases y evitando el estreñimiento, algo común en los bebés.

Este masaje no tiene efecto inmediato, todo dependerá del bebé ya que puede empezar a sentir alivio casi inmediatamente o bien tardar varios días en hacerlo.

Duérmete niño

Para el cuarto mes, algunos bebés ya pueden dormir durante periodos de tiempo más largos (de seis a ocho horas) por la noche. Otros, sin embargo, no lo harán todavía hasta que cumplan seis meses o más. Puedes ayudar a tu bebé a que duerma más horas estableciendo una rutina diaria para irse a la cama, en la que todos los días se vaya a dormir a la misma hora.

Uno de los dilemas más grandes a los que se enfrentan los padres es si deben dejar, o no, llorar al bebé por las noches, especialmente si llora durante bastante tiempo después de ponerlo en la cuna a dormir.

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Los pediatras no se ponen de acuerdo sobre si es mejor dejar, o no, que un bebé llore hasta que se duerma. Algunos, como el doctor Eduardo Estivill que puso de moda en España el método desarrollado por el doctor americano Richard Ferber, aseguran que es una buena forma de enseñar a un bebé a dormir. El método "Ferber" implica dejar que tu bebé llore durante un periodo un poco más largo cada noche. Cuando el bebé llora, lo vas a ver, y le hablas, pero no lo coges en brazos, y al final aprende que la hora de irse a la cama es para irse a dormir. La filosofía que hay detrás de este método es que el bebé no entiende qué es lo mejor para él y llora para obtener lo que quiere. Si respondes a sus lloros nocturnos, estarás reforzando esa situación. El método Ferber supone que el bebé está sano y tiene la edad suficiente para dormir toda la noche.

El Síndrome de Asherman

Existen enfermedades tratables que pueden afectar a tu fertilidad. Algunas de ellas son comunes y, sin embargo, pocas mujeres las conocen. Una de ellas es el Síndrome de Asherman, una enfermedad caracterizada por la presencia de adherencias intrauterinas (tejido cicatrizado), que hace que las paredes anterior y posterior de la matriz o el útero se peguen. Esta adhesión puede ser total o parcial, y según lo pegadas que estén las paredes puede tener diferentes grados de gravedad. Cuanto más pegadas están, mayor es la gravedad del síndrome.

El síndrome de Asherman se produce cuando el útero sufre un trauma y la herida no se cura bien, produciéndose cicatrices en la pared uterina. La causa más común es un raspado o legrado que se hace a la paciente después de un aborto espontáneo, un aborto voluntario o una hemorragia después de un parto o cesárea. También puede suceder que un dispositivo intrauterino cause una infección que lleve a la adhesión intrauterina, e incluso una tuberculosis genital, en aquellos países en que la tuberculosis está poco controlada, puede provocarlo.

El síntoma más común es tener menstruaciones irregulares, con poco sangrado o incluso sin ningún sangrado, lo cual se conoce como amenorrea. Las mujeres que padecen amenorrea pueden sentir dolor durante las reglas menstruales debido a que las adherencias no dejan que los coágulos de sangre salgan del cuerpo de la matriz.

Otra de sus manifestaciones es que las mujeres que lo padecen pueden sufrir abortos espontáneos al principio del embarazo porque se produce la fertilización, pero al estar las paredes del útero pegadas, el embrión no puede implantarse. La infertilidad es un síntoma común del síndrome de Asherman.