Combate la acidez

Uno de los peores síntomas durante el embarazo es la acidez de estómago. Ésta se puede acentuar, sobre todo, durante el último trimestre.

La gran producción de progesterona y estrógenos es la culpable de las molestias, ya que estas hormonas relajan los músculos del aparato digestivo, entre ellos el anillo que se encuentra entre el esófago y el estómago. Esto permite que los ácidos estomacales y parte de la comida digerida refluyan hacia el esófago produciendo la sensación de ardor o quemazón.

Tampoco ayuda mucho la presión que ejerce el útero sobre el estómago según va aumentando de tamaño.

Hay algunos consejos para intentar paliar la molestia como comer pequeñas cantidades varias veces al día y masticar despacio.

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Se deben evitar los cítricos, los vegetales de hoja crudos, los dulces y los fritos. También los yogures, las infusiones y los productos con cafeína.

Son recomendables los vegetales cocidos, así como tomar un vaso de leche fría. Se recomienda también tomar mucha agua, pero no durante las comidas.

Por otro lado, se recomienda también esperar más de una hora para digerir los alimentos antes de acostarnos y dormir algo incorporadas, con almohadones debajo de la cabeza.

Si todas estas recomendaciones no funcionan, deberemos acudir a la consulta médica para que nos puedan recetar algún antiácido.

Sus primeros patines

Llega el buen tiempo, y con él se multiplican las actividades al aire libre que podemos realizar con nuestros hijos e hijas. El patinaje es una de ellas.

El patinaje es una actividad recreativa y un deporte que ayuda a desarrollar el equilibrio y la armonía corporal, a través de movimientos y ejercicios. Una buena técnica puede ayudar a los niños y niñas a que se familiaricen con el desplazamiento sobre los patines y desarrollen variados movimientos sobre ruedas.

Existen dos tipos de patines sobre ruedas: el típico patín de cuatro ruedas dispuestas de forma paralela sobre los ejes, y el patín de línea, el último que salió al mercado. Este último puede ser de tres o cuatro ruedas, dispuestas en forma de una línea recta, sobre un mismo eje, que cruza desde la punta del patín hasta la parte trasera. Es conocido como roller blades o rollers. Ambos patines utilizan ruedas de goma.

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Para que los niños y niñas se desplacen con seguridad y no pierdan la confianza, es necesario seguir algunas pautas de precaución en la práctica de este divertido deporte como
utilizar casco especial, homologado, y bien ajustado, como prevención de golpes en la cabeza, cuando se caigan.

También, utilizar rodilleras así como coderas para proteger las articulaciones, así como muñequeras para evitar fracturas o dislocación de la muñeca. Una protección en la palma de la mano puede resguardar al niño ante posibles caídas.

Deberemos evitar patinar en superficies irregulares, que tengan piedras, agujeros, palos, aceites, arena o agua.

Si los padres y madres se animan, es una buena manera de ponerse en forma en familia.

¿Son seguras las vacunas?

Las vacunas se evalúan de forma mucho más exhaustiva que cualquier otro fármaco antes de ser aprobadas para su uso en personas, porque se dan masivamente a individuos sanos.

En primer lugar, las vacunas pasan varias rondas de pruebas: en modelos de computadoras, en animales y luego en un pequeño grupo de personas voluntarias. Se hacen luego pruebas a una escala más grande, la cual se conoce como la etapa de los ensayos clínicos. El proceso de fabricación se revisa también por razones de seguridad. Cuando una nueva vacuna llega al mercado, ya se ha probado en miles de personas, incluyendo niños y niñas.

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Pero debido a que la tasa de efectos adversos graves es muy pequeña — en algunos casos, menor a uno en un millón — algunas veces ni siquiera el más grande de los ensayos clínicos (el cual puede incluir a más de 10.000 personas) los logra detectar. En un país en el que nazcan 4 millones de bebés al año, un problema que afecte a 400 de ellos podría no manifestarse en absoluto en un ensayo clínico de 10.000 personas. Es por eso que las vacunas se monitorean rigurosamente incluso después de su aprobación.

Y es por eso que no fue hasta que 900.000 niños recibieron la primera vacuna contra el rotavirus, cuando comenzó a surgir un problema potencial. En este caso, el gobierno comenzó a preocuparse y los fabricantes retiraron la vacuna después de que sólo se informasen 15 casos de niños con obstrucción intestinal a la semana de haber recibido la inmunización. La vacuna no se reintrodujo debido a que no se pudo probar que era segura.

Los gestos en la infancia

Antes de hablar, los y las más pequeños se comunican a través de los gestos. Cuanto más inteligibles resulten, mayor será la facilidad para obtener riqueza verbal y, en consecuencia, el niño o la niña tendrá menos problemas en el momento de iniciar su escolarización.

El papel de padres y madres para que adquieran destreza no verbal con el fin de comunicarse es esencial, una habilidad que también favorece un mayor nivel socioeconómico de las familias.

Los niños y niñas que se comunican mediante gestos comprensibles cuando tienen poco más de un año tienen, a los cuatro años y medio, un vocabulario más rico que el de aquellos sin tanto abanico gestual, concluye un estudio reciente de la Universidad de Chicago (EE.UU.).

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Esta posterior riqueza verbal facilita, en consecuencia, la mejor preparación de los niños y niñas para la escuela. En estudios anteriores ya se había constatado que un buen vocabulario es una señal clave en el éxito escolar.

Esta conexión entre gestos y habla, que se produce en edades mucho más tempranas, podría convertirse en un buen foco de intervención si investigaciones posteriores corroboran que un mayor número de gestos redunda en un mayor vocabulario.

Chupete, amor y odio

Los detractores del chupete destacan el riesgo de malformaciones dentarias (malas oclusiones), trastornos bucales (caries, aftas…), transmisión de infecciones y el inicio tardío de la higiene bucodental.

Por otra parte, el uso del chupete se relaciona también con una duración más breve de la lactancia materna, ya que el patrón de succión del pezón y del chupete son diferentes, lo cual puede interferir en la correcta administración de dicha lactancia ya que, si el niño satisface parte de su necesidad de succión a través de este método no nutritivo, estimulará el pezón materno durante menos tiempo.

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Los que están a favor dicen que el reflejo de succión es innato, además de vital. El feto comienza a succionar su pulgar alrededor del quinto mes de embarazo, en un acto reflejo que le prepara para poder alimentarse desde el momento de su nacimiento. Además, la succión calma y reconforta al niño y le da placer y seguridad en los momentos de angustia, porque actúa como sedante. Hay muchos niños a los que les resulta imprescindible para dormir.

Además, su necesidad de succión durante el primer año de vida es tan fuerte que, si no tienen un chupete a mano, pueden utilizar el pulgar como sustituto, lo cual, además de ser menos higiénico, ejercerá una mayor presión sobre su paladar.

Hay estudios que relacionan el uso del chupete con la menor incidencia de la muerte súbita y con la disminución de los períodos de apnea. Por eso, muchos pediatras no se oponen al uso del chupete, aunque sí recomiendan no ofrecérselo al niño hasta que no haya aprendido a mamar correctamente, para que no interfiera en su alimentación.

La situación del padre ante el parto

Sabemos que, a la hora de dar a luz, es la madre la que sufre y hace todo el esfuerzo para que el bebé nazca.

Sin embargo, los padres, en esos duros momentos, también lo pasan bastante mal porque no puede ayudar a su pareja, aún cuando la ve sufriendo.

Si nos ponemos en la piel de un hombre, ver cómo su esposa, la persona a quien ama, sufre por dar a luz a un hijo que también es parte suya, hace que muchos hombres sientan como un deber tener que quedarse a su lado y soportar el dolor juntos (aunque para el hombre pueda llegar a ser el doble).

Hay hombres que pueden soportar esa situación pero hay otros (y seguro que muchas enfermeras y amigos pueden contarnos anécdotas) que no pueden soportarlo y, o bien tienen que salirse de la sala, o se acaban mareando y teniendo que atender a la madre y al padre al mismo tiempo.